28 de agosto de 2009

Sábados Literarios de Mercedes. Algo sobre mi blog

Empezaré por el final.

Desde hace unos meses, cada semana espero que el conductor de turno, proponga un tema como punto de partida para confeccionar el relato correspondiente. Sin pretenderlo confieso que se genera cierta dependencia que hace más cómoda la elección de aquello de lo que escribir, añadiendo cierta magia el reto de contar algo a partir de lo que te sugiere un tercero.

Pero, no siempre fue así, ni tan siquiera ahora lo es del todo, sigo alternando los relatos de los “Sábados...” con mis sencillas aportaciones en forma de crónicas, criticas, reivindicaciones, admiraciones, juegos, adivinanzas, confesiones, etc. En definitiva sentidos divertimentos que cuelgas en tu particular e ilimitada página y en los que sin intención de hacerlo dejas mucho de ti mismo.
Si a algún curioso al que le sobrara el tiempo, quisiera releerme, sabría sin duda, cual es mi ideología, mi color preferido, mis gustos musicales, mi autor, pintor, escultor o actor admirado, donde he viajado y donde me gustaría hacerlo, si tengo nietos, hijos y sobrinos, cuando es mi cumpleaños, y cual ha sido mi estado de ánimo en cada momento al compartir mis escritos.

Quiero decir que relato a relato, vamos dejando migas de pan, por las que rastrear unos rasgos personales, que sin ser fiables del todo si aportan cierta luz sobre la personalidad de cada bloguero.

Al mismo tiempo y solapadamente, cada uno de nosotros, a la par de no tener reparo en lanzarnos al vacío, jugamos con la ventaja de que es gratis imaginar, mentir, engañar, seducir, sugerir, alentar, proponer, ayudar y casi todos los infinitivos de todo signo que se nos puedan ocurrir.

Vuelvo al principio.

Fallecidos mis padres, me planteé, a quien recurriría para recuperar detalles de nuestra historia familiar, ellos, sobre todo mi madre era una enciclopedia de recuerdos, podía estar horas y horas contando anécdotas relacionadas con abuelos, tíos, primos, mulas, gallinas, trenes o carros, cientos de respuestas y aclaraciones a otros tantos porqué, anécdotas divertidas sobre el histrionismo artístico de mi padre o tristes de la guerra y posguerra.

Llegué a la conclusión de que lo que debía hacer era escribir todo lo que iba recordando con el fin de almacenarlo e una imaginaria Biblia familiar a la que aleatoriamente iba añadiendo otros recuerdos más actuales,.

Es muy difícil llevar al papel, a modo de diario, los recuerdos más significativos de una ya, dilatada existencia, y me gustó hacerlo con cierta coherencia narrativa, y con algún orden histórico. No me refiero a seguir un orden cronológico, sino a que cada uno de los momentos relatados tuviese un hilo de continuidad, que las situaciones, las personas y las emociones con ellas compartidas quedasen reflejadas con una cadencia fácil de seguir, pero sobre todo en un espacio escénico donde la música tuviera un aporte convergente, una razón que personalizase los diferentes momentos recordados.

Y para acabar.

En ello estaba, y con algunos capítulos terminados cuando di con el blog de alguien que ahora no recuerdo y me gustó la idea de que éste fuese el vehículo al que subir todas estas particularidades.

Podía escribir en tiempo y orden como quisiera, adjuntar imágenes que ilustraran el relato y acompañar con la música pertinente.
Empecé con aquellos primeros capítulos dosificando su publicación e inesperadamente me di cuenta de que iba intercalando escritos con otro tipo de contenido y me encontré cómodo y gratificado con ello.

Quiero dejar constancia que la primera persona que me leyó y dejo evidencias de ello fue Casandra, lo cual me pareció un milagro, convirtiéndose desde ese momento en una entrañable colega de viajes relatores y en más de una ocasión, a través de sus escritos en musa e inspiración para los míos.
El resto ya lo conocéis, el diseño de mi plantilla es de Blogger, porque no he sabido diseñarme una yo solito, austera, sin publicidad, con algún mensaje al que soy fiel y renunciando a la promulgación de dignidades y medallas, que en el fondo agradezco de todo corazón.


Conocerás más interioridades sobre otros blogs en Sábados Literarios

Imagen cedida por Neogéminis

7 de agosto de 2009

Sábados Literarios de Mercedes. El Viento


"Es el viento que te habla, que acaricia tu corazón.
Es el viento que te pesa, es el viento que soy yo”

La voz de Nino sonaba limpia, cristalina, casi igual que aquel día en el que se conocieron, pero era Ella, la que no oía con claridad, las lágrimas y los sollozos le impedían vincular la melodía con todos y cada uno de los detalles de aquel primer encuentro, aquella primera vez sobre la que construyeron un futuro para compartir.

“Si no estoy junto a ti, pero crees sentir que acarician tus manos,
si no estoy junto a ti, pero crees sentir que alguien besa tus labios...”

El mismo viento del que le hablaba la canción, tomaba fuerza en la calle, a partir de ese momento, el viento, tendría un significado diferente, ya no habrían mas brisas acariciando su piel, mas Gregales, mas Ponientes, ni Levantes, ni Tramontanas, todos ellos y más, se habían conjurado en contra de ella, condenando un porvenir que empezaba a llenarse de tristeza.

“...si tu escuchas mi voz, mis palabras de amor y no estoy a tu lado,
no te asustes mi amor te lo voy a explicar, no te asustes mi amor”

Su Amor, malherido y sentenciado para siempre, buscaba entre las imágenes de su pasado reciente algo de consuelo, mientras exigía a su subconsciente una respuesta que pudiera entender, una explicación que la sacara de esa cárcel de llamas asesinas, ¿Porqué cambió el viento? ¿Porqué el fuego les rodeó por la espalda?
No hay nadie que respete y ame el fuego más que un bombero y él lo amaba, casi tanto como a ella.

“y si tu alguna vez, te despiertas y ves, que alguien vela a tu lado, no te asustes mi amor te lo voy a explicar, no te asustes mi amor”

El anuncio de la tragedia, le había golpeado de improviso, a traición, como si del mismo fuego se tratara, sumiéndola en la misma trampa mortal cuya esencia le dibujaba un presente ya pasado, una paramnesia inicial que dió paso a una realidad incuestionable, intentó detener la canción, pero no pudo o no quiso.
Allí, muy en el fondo de ese otro viento estaba el secreto de su supervivencia, ...y dejo que Nino siguiera.

“Es el viento que te habla, que acaricia tu corazón.
Es el viento que te pesa, es el viento que soy yo”


Borrascas, brisas y demás vientos soplados por Eolo, arriba en la azotea de Mimi.
Acompaña un gran dibujo de Pipirigayo