29 de julio de 2010

Este jueves, relato. Me gustaría encontrarme con...


Lo mío, es caótico, siempre me encuentro con quien no deseo.
Llevo tiempo esperando darme de bruces con mi Ángel de la Guarda, más que nada, para preguntarle:
-¿Dónde te has escondido estos últimos años?- pero no hay manera, sigo sin encontrarme con él.

Le busqué en la noche y me dediqué a romperla, empezaba cuando todos terminaban el día, frecuentaba discotecas, calles desiertas, descampados periféricos, Pubs y After Hours. Oí que los ángeles, con la luna, lucen de un modo especial, pero a mí sólo me deslumbraban demonias de aspecto buscón y taciturno.

En la madrugada, incansable y deseando percibir alguna señal de su presencia, que aliviase mi presente o asegurase mi futuro, (el pasado, ya es irreversible), frecuentaba locales comerciales, grandes avenidas, hospitales, pero nadie respondía al patrón de Ángel que yo suponía o imaginaba, ni tan siquiera la más mínima percepción de su presencia en los alrededores de los lugares visitados.

Pregunté a perros, gatitos y pajaritos, (por aquello de la reencarnación) alguna pista me podían dar, pero no lo habían visto, aunque sabían de su existencia, pues el Ángel de la Guarda, sólo se reencarna, (si lo hace alguna vez, en otro Ángel de la Guarda)

Así pues, me enfrenté a mi destino una vez más, dejé de tenerle miedo a la hoja en blanco y me puse a escribir:
Me gustaría encontrarme con...
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Más encuentros en las calles de Vezdemarban

23 de julio de 2010

Un día en... Milán



Los primeros rayos de sol, bañan de refilón la espectacular fachada de la Stazione Centrale, sus bellos relieves se inundan de una luz dorada que los hace más notables desde la ventana de la habitación del Hotel Michelangelo

8:00

En metro desde Duque d’Aosta hasta la Piazza del Duomo, son tan sólo unos minutos, a esa hora la plaza esta poco frecuentada y su paseo se hace más agradable y provechoso, imprescindible la primera visón de la catedral desde la salida del metro, su espectacular silueta, (en Milán, todo lo que es espectacular, lo es de verdad) te sobrecoge y aplasta por su belleza y magnitud.
9:00

El cappuccino con pastas del desayuno, vale en cualquiera de las cafeterías del interior de la Gallería Vittorio Emanuele II, Milán entera pasa por esta cruz peatonal entre los escaparates de Prada, Swarovski, Gucci, Louis Vuitton y el único en el que siempre termino por entrar, la Librería Casa Ricordi, un sueño para husmear o adquirir música (especialmente opera) y libros de arquitectura.
10:00

La salida de la Gallería, es obligada por la plaza de L’Scala, un vistazo a los escaparates de Borsalino y pasear por Vía Manzoni en dirección a la Porta Nuova. Frente a Armani, en el 22 de Montenapoleone, existe un pequeño local con la mayor oferta de originales vasos, copas, jarras y tarros de cristal que nos podamos imaginar.



11:30

El metro, de nuevo nos deja en Vía Ambrosio, a un paso del Museo de la Ciencia y Tecnología “Leonardo da Vinci” la rica colección de máquinas, diseños y prototipos del genio toscano nos abruma por su cantidad y visión de futuro, siendo su obra el núcleo central de este curioso y denso espacio expositivo.
14:00

La línea nº 1 del suburbano nos acerca a comer a Vía Durini. El Restaurante Peppino es un lugar de culto de comida en Milán, al margen de modas, el local es acogedor, clásico y con una excelente cocina toscana, desde los entrantes a los postres.
16:30

Vía Durini, como otra muchas calles de Milán, es un espectáculo de moda y diseño, B&B, Joaquín Berao, Cassina, MHVAV, Gervasoni o Bulthaup, son algunos de los vecinos con los que te encuentras cuando sales de Peppino, dejaremos para otro día el triángulo formado por Vía della Spiga, Montenapoleone y Santa Andrea, donde anidan los dioses de la moda.
17:00

El regreso al Hotel, lo haremos paseando, es un buen trecho pero merece la pena, y aún quedan tres horas para la Opera.
Cruzamos en sentido inverso la Porta Nuova y nos adentramos en los Jardines públicos “Indro Montanelli” Abundancia de Olmos, Abetos, Cedros, Hayas, Magnolios, etc. que te propician una fresca sombra con algún detenimiento en las muchas esculturas que visten el parque, a destacar las ecuestres del escultor de Pistoia, Marino Marini.
19:30

El taxi, nos deja en la puerta del Teatro alla Scala, las próximas tres horas las pasaremos compartiendo con el maestro de Lucca, nuestras mejores emociones y Turandot, la princesa de hielo nos pondrá de los nervios con sus caprichos de niña malcriada. Dirige Georges Prétre y en el escenario Alexandra Marc, Andrea Papi, Cristina Gallardo y Nicola Martinucci, me quedo pegado a la butaca de patio y no me quiero levantar, hasta que vienen amigablemente los apuestos empleados de sala con sus negras capas españolas a recordarme que el espectáculo a “finito”, ...como si yo no lo supiera.
23:00

El lobby del Michelangelo, nos recibe con una copa y una fuente de frutos secos. Todavía entre nubes, flotando por la mágica noche lírica que hemos vivido, repetimos de copa y devoramos el festival de cacahuetes agridulces a dos carrillos.
24:00

Buenas noches, y hasta el próximo día.

20 de julio de 2010

Corriendo, corriendo.


Llegó tarde al autobús de las 12, era el último, asumió el contratiempo con resolución y al instante decidió que cubrirá los 6 kilómetros que le separaban de su casa con una entusiasta carrera.
6.000 metros corriendo, corriendo, sin parar.
Alegre, contento, ilusionado. Primero una gran avenida, luego otra, un cruce y a la derecha, el largo boulevard. Llegó al portal de su casa, extenuado y feliz, acababa de cumplir los quince y le habían dado el primer beso de su vida.
Foto de Iban Ramón

12 de julio de 2010

7 de julio de 2010

Un día en... Londres


7:30 

Los primeros pasos, son los de un largo paseo por Hyde Park.
Con ropa deportiva, atravesamos en hall del Grosvenor House y una vez en Park Line, buscamos la entrada más próxima al parque.
Iniciamos la marcha y mantenemos un trote uniformemente acelerado. Hace frío en este día de Invierno, frío del que el corredor se sustrae fácilmente por la belleza del lugar, la lenta carrera es privativa de los fondistas que a esa hora de la mañana, se dan cita y comparten los recorridos, giramos en el Speakers’ Corner y seguimos hasta la orilla del Lago Serpiente, a continuación el palacio de Cristal y de nuevo camino del Hotel.

9:00
Sería imperdonable perderse el desayuno continental del Grosvenor House, una ducha lenta, ropa de calle y unas cuantas visitas a las mesas repletas de suculentas y variadas sugerencias para reponer fuerzas e iniciar la visita a la Ciudad
9:45
La primera distancia la cubrimos en Metro, la entrada más próxima esta en la esquina de Park Line con Oxford St. cerca del arco de mármol blanco que da nombre a la estación del suburbano: Marble Arch.
10:15
Después de algún trasbordo, llegamos a nuestro primer destino, una de las librerías más impresionantes de Londres, Waterstone’s, hay otras de la misma cadena en la ciudad pero este edificio tiene algo especial, mantiene el aspecto y sabor de los libreros que le precedieron, la famosa librería Dillons, tal y como la conocimos en Torrington Place. Los encargos son inevitables y nos lanzamos ávidos en busca de las ultimas ediciones en Interiorismo Floral y arquitectura, curioseamos las telas de Laura Ashley y de paso algún que otro cuento desplegable para el niño.
12:00
Es hora de un poco de recogimiento y tranquilidad, de nuevo atravesamos la ciudad por sus tripas y emergemos por la base de la Reina Boadicea, a la que siempre me gusta hacerle más fotos que al vecino Big Ben. Sorteamos el Parlamento y paseamos por los jardines de la Westminster Abbey, dejando para el final una corta estancia en el interior del templo, nos llenamos de misticismo y espiritualidad.
14:00
La elección de un sitio para comer no puede demorarse, en Londres, como en casi toda Europa las cocinas cierran cuando menos lo piensas, TatterSalls Tavern está frente a Harrods, en el 2 de Knightsbridge Green, se come pronto y bien, lo que sea con una buena pinta de Guinness y por llevar la contraria al refranero español ya buscaremos el reposo, la mesa y mantel para la cena, ahora a seguir que la tarde es corta.
15:30
Con una corta espera de 30 minutos cogemos el Tate Boat que une los dos museos del idéntico nombre, un agradable paseo de casi 4 kilómetros por las aguas del Támesis, del Tate Britain al Tate Modern, la galería de arte moderno preferida por el visitante en Londres. Ubicada en una vieja central eléctrica, la galería cuenta con una colección permanente de arte moderno con obras de algunos de los artistas más destacados del siglo XX. Visita obligada a la tienda de la galería y en responsable consecuencia con la crisis, sólo compramos un lápiz bicolor con la firma de Picasso.
17:30
Cruzamos el río por el puente del Millennium y paseamos en dirección opuesta al Parlamento, buscamos sin mucha fe el cambio de guardia de la Royal Horse Guard en Whitehall, somos afortunados y coincidimos con el solemne relevo de caballos y jinetes engalanados, la ceremonia reúne curiosamente menos curiosos de lo habitual y el disfrute es cercano y total.
19:00
Ya ha anochecido y el cuerpo pide una retirada vergonzosa, esta vez será en taxi y nos beberemos la ciudad iluminada, pero antes una visita de cortesía a una de las tiendas inventadas por Terence Conran, los Hábitat de Londres son diferentes a los de España, son un culto al objeto, al diseño de las piezas y útiles domésticos más sencillos y cotidianos, me recuerdan a Vinçon de Madrid.
20:00
Esta noche cenaremos en el Hotel, ni el día, ni las piernas dan para más, la duda es cual de los restaurantes elegir, en el JW Steakhouse la oferta de una parrilla de res americana cortada a mano con una ensalada de verdes es tentadora. En la Sala del Parque la cocina es internacional y el ambiente de una auténtica sala de casa señorial. Mayfair Corrigan, es más relajado, cocina irlandesa con peces silvestres y mariscos.
20:30
Mientras consideramos las diferentes opciones y una vez recuperado el tono, hacemos una previa en la barra del Borbón, seguro que este Dry Martini nos ayuda en la elección.
24:00
Buenas noches y hasta el próximo día.