30 de enero de 2013

Este jueves, relato. Hablar escribiendo... al aire



Sus gestos, lo decían todo.

Extendía la palma de la mano con un giro gracioso, solícito, como demandando atención para a continuación perder la mirada en ella concediéndose unos segundos de reflexión.

Sus ojos se movían pausados de derecha a izquierda, en un recorrido lento que anticipaba el dibujo detallado de sus sentimientos, para acabar cerrándolos en un guiño de abandono consentido.

Sus labios, sellados, translucían ese brillo húmedo de la frase cálida que yerma, no nacería nunca y que describiría sueños no menos deseados por más imposibles que parecieran.

Carlos, escribía alto y firme en el aire con sus manos, la voz que le negaba su cuerpo.


28 de enero de 2013

Este jueves, (que es lunes) Relato para adivinar



“Los caracoles no saben que son caracoles”
De Nuria Roca

…Hablamos de los detalles de la foto y me paso un rato especulando sobre qué pudo ocurrir. Desde que la descubrí he fantaseado con todo tipo de historias, hasta que mi padre pudiera ser un espía en una misión secreta que no puede desvelar su identidad y que a lo mejor Maite es una agente terrorista.

Te imaginas, toda una vida juntos y de pronto descubres que tu entorno más próximo está hecho de sombras, de incógnitas y de preguntas de las que seguramente nunca tenga respuestas.
Sólo me queda Maite, pero sé que esa hija de puta, no soltará prenda, desvelar secretos sobre mi padre no lo conviene, y no creo que haga conmigo una excepción.
Sin embargo… esa foto tiene algo que me intriga y no sería justo sacar conclusiones equivocadas. Confieso apenada no haber participado más en la vida de mi padre, pero a la muerte de mamá fue él quien se alejó y sus ausencias no contribuyeron precisamente a potenciar nuestros afectos.
Ahora, viendo esa cara, ese gesto, brotan de mi lápiz olvidados bocetos que se escondían sedimentados en el fondo de mi corazón.

La foto tiene fecha, pero no la sitúo, hace ya demasiado tiempo que soñaba con su vuelta y por encima de las personas que aparecen, me invaden los objetos que hay en ella. Esa máquina de escribir sin papel, ese bote de lápices vacío, esa mesa de despacho rodeada de gente que posa sin hacer nada... Y Maite que rodea con un brazo el de mi padre y el otro escondido se pierde en el trasero de su secretaria.
En esa foto sigue habiendo algo que me intriga.


24 de enero de 2013

22 de enero de 2013

Imaginar, un lunes con sonrisas


Los lunes... aunque tarde:
La sonrisa camuflada

Siguiendo una idea de Natalia

16 de enero de 2013

Este jueves, relato. El Sauce Llorón. (Un poco de antes y un poco de ahora)



Fuera, las raíces del Sauce buscaban el lado opuesto del meridiano sorteando fallas y bolsas de oro negro.

Dentro, entre rejas, un soplo tímido de luz se colaba por aquel pequeño ventanuco, iluminando una esquina del mantel de cuadros sobre el que reposaban los manjares testigos mudos de su última cena.

El Sauce ofrecía su lado bueno, ese rico en sabia que nacía al fresco del rocío mañanero y esperaba oscuro el sol que más calienta.

Empezó con un viejísimo amontillado Pedro Ximénez con el que acompañó un “Salteado” agridulce de frutos secos.
A continuación le sirvieron unas delicias de morcilla de Burgos con habitas salteadas que regó con un potente Pago de Carrovejas, viejo conocido de los barros de Peñafiel.

Las ramas del Sauce, cómplices de la justicia, se elevaban por encima del horizonte, dejando ver los brotes salpicados de lágrimas verdes.

La Dorada a la sal, fue su tercera elección, guarnecida con un delicioso puré de patatas, dejándole un tímido sabor a huevos y mantequilla, que contrastaba con el sabroso pescado. Lo maridó con un blanco frío y afrutado. Esta sería la última copa de ese Ermita d’Espiells néctar pajizo con el que tantas veces había pecado.

La sombra del Sauce era estirada, transversal a los surcos dibujados por el arado que le acompañaba en momentos de soledad.

Nunca fue de postres, ni tampoco en esta ocasión, ¿que necesidad tenía de añadir más colores a una realidad desenfocada? Así que terminó su gran banquete con un moscatel de La Marina, goloso y amable, casi como un bombón líquido.

Oyó las campanadas de las cuatro en la lejanía y a continuación una quinta y sexta sobre el metal de su puerta, ¡Toc. Toc...!
  -Reo 2842, el Sauce Llorón te espera.



15 de enero de 2013

Una Ópera llamada Tommy

         

En el cuarenta aniversario de su grabación.

 

12 de enero de 2013

No es sólo Ópera.



Ayer conocí a Maac y a Atticus.
Fue en una charla previa a la representación de La Creación, en el Palau de la Música.
Organizada por Amics de l’Ópera i de les Arts de la Comunidad Valenciana, la charla ilustraba algunos pasajes de la vida de Haydn y su entorno en el momento de componer su gran Oratorio.
Hablando con ellos, recordé mis primeros Post en La Plaza del Diamante, eran tiempos de correr por los teatros de Ópera en busca de una Tosca o un Rigoletto, así viajé a Milán, Madrid, Barcelona, Santander, Verona, New York o al mismísimo Torre del Lago.
Buscaba con avidez y curiosidad blogs en los que se hablara de Verdi, Puccini, Pavarotti o Freni.
Pensaba que podría mantener un tú a tú compartiendo experiencias y disfrutes.

Y efectivamente los encontré, primero fueron Maac y Titus, luego vinieron Atticus y todos los demás y tengo que reconocer que aquello era otro mundo. En ellos se hablaba del universo operístico con mayúsculas, con propiedad. Las crónicas que leía estaban llenas de matices sobre las voces, la dirección, los movimientos, la escena. A partir de ese momento cada vez que iba al Palau de la Ópera me sentaba en el bordillo de enfrente y me preguntaba si debía entrar. Entraba obviamente, no faltaría más.

Ayer en unos minutos pasaron por mi recuerdo, decenas de crónicas que compartí haciendo uso del mayor de los atrevimientos. Pero lo que está hecho, hecho está.
Gracias amigos por saber tanto de Ópera. 

9 de enero de 2013

Este jueves, relato. "Mayores"


Tengo una entrevista de trabajo… una más. Debo llegar a tiempo y en condiciones.
Ordeno mentalmente las ideas. Es importante la planificación, de ella depende que mis referencias tengan consistencia.
Necesito tranquilidad y la soledad necesaria para interiorizar la estrategia más adecuada.

Tengo dudas, si ir con mi coche o en el Bus. Elijo lo segundo, con el tráfico que hay no puedo arriesgarme.
El 79 me va bien y la parada está cerca.
Ando hacia ella y veo uno saliendo, espero que no sea el mío… ¡El 79! no podía ser otro y el siguiente tardará 12 minutos.
Me resigno y espero.
Se acerca una pulcra ancianita y me pregunta:
      -Joven, ¿para ir a la calle Turia?
      -No sé señora, es la primera vez que cojo el autobús.
Ella, no se resigna e insiste.
      -Sí, esa que sale al río por el puente de piedra.
      -Sé donde está la calle señora, pero no sé qué autobús pasa por allí.
      -Sí, uno rojo, el 28 ó 29, no sé, tal vez el 27… no le suena?
      -No, no me suena y señora, todos son rojos.
      -Todos no, hay unos que son amarillos.
      -Esos, señora son los que van a los pueblos y no paran aquí.
      -Pues mi nieta dice… joven, usted cual va a coger?
      -Yo, el 79.
      -Y ese no pasa por la calle Turia?
      -No creo, voy a la otra punta de Valencia.
      -Pero es rojo, no?  
      -Sí, ya le he dicho que todos son rojos.
      -Perdone joven, pero a cierta edad confundimos los colores, sabe voy a ver a mi nieta que ha venido de viaje… y, dice usted que aquí no paran los amarillos, porque la semana pasada… o fue la anterior?
      -Señora, lo que puedo hacer es preguntarle al conductor del próximo autobús, le parece bien?
      -Es Usted muy amable, ¿Cuántos años tiene joven, por casualidad no conocerá a mi nieta? Debe ser de su edad. Toca el clarinete, un día salió en la televisión… seguro que la conoce.
      -No sé, no creo
      -Sí, aquel programa de bandas que se llamaba… Cómo se llamaba? Bueno yo ahora vengo del médico, por eso no conozco mucho esta parada… Conoce al Doctor Ortiz?  Es muy bueno, como médico y como persona, antes trabajaba con su hijo pero le salió rockero, bueno de esos del pelo largo que no se les entiende nada, en mis tiempos… ¿Conoce a Antonio Machín?
      -No señora, me suena, pero no…

¡Mierda, he vuelto a perder el 79!



7 de enero de 2013

Eduardo Chillida

Esta semana se cumplen 89 años 
del nacimiento de Eduardo Chillida.

                               

Junto al anfiteatro, sobre el Mar, discurre la calle que conduce al final del Paseo y que va descubriendo al paseante, primero, la escultura de la derecha, a continuación la del horizonte y finalmente el conjunto de los tres peines. Aprendo de ellos a adivinar el alma de las cosas. Los acaricio y fijo la mirada en el paisaje donostiarra a través de sus densos y descriptivos vacíos.




Jorge Guillén a Eduardo Chillida:

“Luego trabaja, luego golpea, luego…
Hay que domar el caos.
Hay que colonizar el vacio y poblarlo
De figuras dominantes y sagradas.
Lo hace a su modo, como antes hicieron otros, golpeando, sudando, pensando, hace…
Se nota en su taller de ferrón y en un olor,
y en un calor”


6 de enero de 2013

Ventanas de Manhattan.

              

"Me gustaría acordarme de cada una de mis caminatas y de todas las ventanas a las que me he ido asomando en Manhattan"

"Hay lugares en la ciudad que uno descubre por si mismo en sus paseos solitarios y otros que le son revelados como un regalo generoso de la amistad o el amor"

Antonio Muñoz Molina

2 de enero de 2013

Este jueves, relato. Romance fantástico (Remasterizado)



Vivimos de la imaginación. 
Vivimos en un inmenso archivo de medias verdades y el contacto con la realidad no sólo nos decepciona, también nos paraliza. Nuestra sensibilidad se ve reducida a un ligero paquete de emociones que filtramos a golpes de ficción, e Internet es el Olimpo de ella.

Esta realidad irreal, se produce como algunos acontecimientos espaciales a partir de unas extrañas e inusuales coincidencias naturales. Casi tan rápida como un atardecer, como una conexión a ciegas, como un bautismo internauta.

      -Mi  nombre  es  I.P. 134.32.106.42, es lo único de verdad que exteriorizo, las máquinas no se equivocan y esta identidad es la única real que manifiesto y no la puedo obviar.
   -El nombre de mi blog, mi contraseña, mi perfil, mi foto, mis intereses, mi edad, mi signo zodiacal o el chino, son los que son, pero podrían ser otros bien diferentes.
  -Un día se cruzó en mi camino ínter- náutico el I.P. 23.127.89.33 y me dejó un comentario:
   -Hola, soy Altea, llego a ti a través del blog de Andrómeda y veo que tenemos muchas coincidencias, te seguiré leyendo, Besos.

Uno empieza desnudo y cuenta sus medias verdades con la intención de que como nadie las leerá, al final se las terminará por creer él mismo. Uno frente a nada o casi nada.
  -Hola Altea, gracias por tu visita, efectivamente tenemos muchas cosas en común (¿) a mí también me gusta lo que escribes, Besos.

El I.P. 143.32.106.42 se pregunta, Quién y Cómo será el I.P. 23.127.89.33 y se imagina (siempre imaginando) alguien sin rostro, de mensajes meditados y de narraciones fantasiosas.
Adoramos la pasión del viaje por los mares de la Odisea y que los cantos de sirena nos mezan con sus siseos cibernéticos, el viaje a Ítaca ha empezado.

El I.P. 143.32.106.42 persevera y el I.P. 23.127.89.33 le corresponde y ambos asisten en el más ruidoso de sus silencios a un contacto virtual que les convulsiona y les reafirma en la bondad de la Blogosfera.