26 de febrero de 2014

Este jueves, relato: El Tren



“En el tren que se alejó, va mi amor que me dejó. Que de mí se ha separado sin adiós. En mi mente siempre está el recuerdo de aquel tren que alejó quinientas millas mi querer…”

Una y otra vez me esforzaba en dar el tono, en evitar los gallos, en no adelantar y no atrasar, en ligar una estrofa medianamente aceptable… ¡Pero no! Decididamente cantar no era lo mío.
A mi lado, Trenzano, trataba de mitigar mis desentonos escondiéndolos tras el punteo de su guitarra eléctrica que acompañaba mi voz con resignación y caridad. Mi osadía no tenía límites, casi tan pocos como el respeto por una melodía que en su origen debería ser dulce y romanticona. La sensibilidad de Trenzano no soportó semejante desatino y entre notas (las suyas) me dijo al oído:
-¿Por qué no pruebas silbando?

Por la gloria de Sinatra y por compensación a Ennio Sangiusto y su tren que “500 Millas” se alejó, nunca más he cogido un micrófono… (Para cantar, claro)


         

Más trenes con pasajeros en el Blog de Susana

25 de febrero de 2014

Palabra 9 de 52: "DUDA"


Sí, no, sí, no, sí, no, sí, no, sí, no, sí, no, sí, no, sí, no, sí...
La vida es un encaje de bolillos.

Más dudas en el Blog de Karina

20 de febrero de 2014

Este jueves, relato: Vida Insípida.


    Eran el arquetipo de la mediocridad compartida. Se conocieron en la Universidad. Médico él, médico ella, jugaron a “papás y mamás” intensamente durante un año, y se sumergieron en la más absoluta de la indiferencia durante el siguiente.
Esta relación duró toda la vida, viviendo in crescendo diferentes grados de insipidez.
A ambos los resucitaron terceros que llenaron sus vidas de emoción, y disimulaban anonadados en presencia de la persona que inspirara su pasión durante un único y lejano año.

   La sombra de sus cuerpos seguía presente, anodina y oscura. Gris y desaparecida. Su corazón en cambio volaba hasta el estremecimiento y sus ojos en claro contraste con la tristeza de sus rostros, brillaban con la esperanza del infiel encuentro. Cada uno desconocía el del otro y era preceptivo aparentar normalidad, renunciando a la persona que inspiró su primeriza pasión y a la que ahora se condenaba recíprocamente a una soportable vida insípida.

12 de febrero de 2014

Este jueves, relato. Amor


Maldita Coca. (actualizado)

Es Domingo, el silencio se dibuja en el aire.
Las miradas, abatidas, se encuentran una y otra vez buscando una respuesta que no existe. La casa se inunda de vacíos, y estos se llenan de nada.

La penumbra ayuda a mantener el sosiego, a recuperar la paz robada, la noche ha sido larga, cansada y los cuerpos se abandonan en cortos, pero reconfortantes duermevelas.

Se confunden cansancio y esperanza, a golpes de segundos se disimula la tranquilidad, otro día más sin saber de Ella.
Imaginamos el futuro que nos gustaría, y se borra en el aire. Ese futuro no tiene futuro, me escondo y la busco, la encuentro en sus imágenes, que son Ella, que tanto me quiere, y la quiero.
Le hablo, me duermo hablándole, me duermo queriéndola.

Dios, que largo Domingo… tanto amor, y no poder contra la Muerte.




11 de febrero de 2014

Palabra 7 de 52: "PALABRA"


Pan de cada día.
Animales de comunicación.
La mejor para entendernos
As bajo la lengua.
Belleza, negro sobre blanco.
Rojas, Azules, Verdes... da igual
Alfredo es una.

Siguiendo una propuesta de Sindel

5 de febrero de 2014

Este jueves, relato. En Prisión.


Queridos hijos:

Por fin me decido a escribiros. Hasta ahora los ánimos no me han acompañado y mi cabeza ha estado perdida intentando sin conseguirlo una explicación que ordenase mis ideas.

Sé que mi estancia aquí, no va a ser prolongada, pero un solo día entre estos muros es una prueba demasiado dura para no abandonar en el intento.

A las 10’00 de cada mañana abren las puertas del patio, es el único momento en el que mi ansiedad se disipa y me alío con los colores del cielo abierto. Busco el movimiento de las nubes hasta que desaparecen en el horizonte forzado de las paredes que por el lado opuesto, (el que no veo) tienen el color de la libertad.
Aquí, en este solar descubierto, la fiel espera se consume entre impaciencias y la soledad entre esta multitud es más soledad todavía.

Cuando cae la noche y con ella el silencio, todo queda a punto para el arrepentimiento, pero un ejército de un solo alma, se revela y renueva mis convicciones. Tal vez os preocupe lo que voy a deciros, pero lo volvería a hacer… volvería a robar comida en el supermercado.


Vuestro padre que os quiere.