25 de diciembre de 2015

Este jueves, unos minutos con Eduardo.


Normalmente cuando entro a comentar, que últimamente es muy poco, suelo silenciar el fondo musical del blog que visito para poder concentrarme en su lectura y en mi comentario. Necesito pensarlo varias veces. Sí, soy muy raro, ya lo sé. 
Hasta que empecé a visitar a Eduardo. Entonces no solamente escuchaba con enorme placer a Tchaikovsky, sino que lo dejaba sonar una y otra vez mientras paseaba por otras casas. De forma que su blog quedaba siempre abierto, a punto de volver a él y releer alguna verdad, escondida entre puntos y comas.
Ha sido a propósito, él lo ha dejado abierto para siempre, porque sabe que su sabiduría puede ser una buena compañera de viaje para los que ávidos de entender seguimos leyendo esas cartas que nunca fueron enviadas.

Gracias Eduardo.

                                                         


17 de diciembre de 2015

Este jueves, relato: Políticos

     
     Jose -sin tilde-, el protagonista de la primera película de J.L. Garci, "Asignatura pendiente", le dice a Ana, su mujer:
     -Esos colegios progres están jugando a las élites y como sigan así , los niños, van a acabar echando carreras a ver quién tiene un padre más "rojo".  Al Instituto, Ana… ¡al Instituto!
      Corría el año 1982 y por primera vez, en la transición, gobernaba el PSOE. Eran momentos propicios para el cambio -el de verdad-. Y también por primera vez la posibilidad de exprimir y disfrutar de una incipiente democracia que apuntaba a quedarse a vivir entre nosotros. Los políticos de izquierdas se pusieron de moda. Estaban bien vistos, se les admiraba, se les imitaba. Se confiaba en ellos. Las barbas proliferaron en el congreso y fuera de él. Se podía presumir de pertenecer o simpatizar con un partido, sin rubor, sin vergüenza, sin sospechas. Estábamos huérfanos de ilusiones y de pronto habían nacido unas cuantas. La muchedumbre, de pronto se había hecho visible, se veía representada por políticos que, por fin, estaban instalados en los lugares donde se cocía el futuro de todos. 
     Han pasado algunos años, treinta más o menos, y uno, lo que quiere es que no le confundan con ellos, no con todos, pero sí con la mayoría. Y cuando nos preguntan negamos como Pedro tres veces: ¡No, este no es amigo mío, no lo conozco de nada! Y esta caricatura, desgraciadamente, es la pura verdad.
     Dicen que uno es lo que come, también lo que aprende, lo que vive, lo que da y recibe, pero en el fondo, uno, es un diminuto soldadito de plomo a merced de vientos insalubres que corroen el metal, porque de aquellas ilusiones queda muy poco, y con nuestro pan nos lo comemos.
     ¿Será un mal sueño?

10 de diciembre de 2015

Este jueves, relato: Aniversarios cruzados.


16 de Enero de 1948                    
Dentro:
¡Qué nervios!  Intento llamar la atención, parece que se han olvidado de mí.     
Fuera:
Esta noche se ha verificado la cuarta emisión para América por los micrófonos de Radio Nacional, dirigida por el director de la Real Academia Española , don Ramón Menéndez Pidal.
Dentro:
Escucho una melodía, me resulta familiar, es la misma de otras veces sería capaz de tararearla a oscuras
Fuera:
La rápida distribución de la naranja a través de los nuevos trenes naranjeros ha influido en su precio. Según se ha informado en el Sindicato de Frutos.
Dentro:
Esto se mueve. ¿Otra vez de paseo? Ya he perdido la cuenta…
Fuera:
El embajador de España en la Argentina, señor Areilza, ha mantenido una cordial entrevista con el presidente Perón.
Dentro:
Oigo ruidos muy cerca, como suspiros acompasados… esto es nuevo para mí.
Fuera:
El gobierno de la India anuncia que por deferencia al Mahatma Gandhi, reanudará los pagos debidos al Pakistán.
Dentro:
Algo tira de mí, son unas manos gigantes. ¡Qué daño! Nueve meses deseando salir... ahora que me había acostumbrado.

9 de diciembre de 2015

¡Ya es navidad!


El frío, en España. El calor, en el Sur. La lotería del "Gordo". El anuncio de Freixenet. El cordero de la comida del 25. Los villancicos. La carta a los Reyes. Los amigos , más amigos que nunca. La familia, más familia que nunca. El "Vuelve a casa por Navidad". Los turrones. El cava. El excelente vídeo de Vivian y la fantástica Postal de Mónica...
¡YA ES NAVIDAD! 
  
                       


6 de diciembre de 2015

Palabra 50 de 53: Pasión

     
     Un deseo largamente anhelado a tan sólo una carrera de taxi.
     –¡Avd. del Mar, 33!
     –¿Hotel Malvarrosa? -adivinó el conductor.
     –¡Sí! –contestó ausente John. 
     Ella lo tenía a dos paradas de bus, pero prefirió andar. El paseo junto al Mediterráneo, distraería su conciencia.
     Acordaron coincidir en el hall del hotel a una hora determinada, pero en el supuesto –más que probable– de que uno de los dos llegase primero formalizaría la reserva y esperaría en el bar. Mary llegó antes, sin embargo, nada más reservar, prefirió subir a la habitación para ordenar sus cabellos y reforzar el rojo carmín de sus labios, darse una última mirada en el espejo y buscar rápidamente el ascensor de bajada. En la luna del camarín se vio perfecta, gesticuló gustándose. Acarició, llevando al sitio, los rizos de su media melena, negra y brillante como sus labios rojos recién pintados. Él ya estaba allí, esperando.
     Con una cantidad exacta de rubor y deseo subieron a la habitación. Dejaron las etiquetas para otro momento y el amor se convirtió en una sucesión de diminutos y minuciosos ataques eróticos. Mary se abandonó a un futuro inmediato y se entregó en un gesto entre tímido y seductor, había soñado con ese momento, pero, ahora, enfrentada a una realidad tan tangible y dulce como el rocío que brillaba en su cuerpo, sólo quería beber y dar de beber hasta quedarse seca. John la miró, la admiró y la deseó, sus labios aparcaron su carnosa pasión sobre sus pechos, besó sus pezones hasta multiplicar su tamaño y su humedad. Los tomó entre sus manos, haciendo circular sobre su sonrosada corona la yema de sus dedos, al tiempo que fundían sus labios en un beso rebelde e interminable. Mary se sintió deliciosamente invadida. Se ofrecía rendida al placer mientras regalaba sus caricias a un cuerpo nuevo y despierto. Un solo calor y muchos escalofríos. Sus cuerpos al completo participaban de aquel acompasado y placentero banquete de pecado que los elevó al cielo entre gemidos y susurros.
     Acabada la batalla, John descansaba de espaldas. Su cuidado cuerpo mantenía despierto el atractivo de una piel suave y tostada por el sol. Ella deseaba acariciarlo una vez más antes de dejar la habitación. Apuraron la copa de vino y al anochecer, pidieron dos taxis, cada uno de ellos a un lugar diferente.
     Mientras esperaban, los dos se preguntaron al mismo tiempo:
     -Y tú, ¿dónde le has dicho que ibas?   

Siguiendo una idea de Sindel                                               


3 de diciembre de 2015

Este jueves, relato: Sírvase usted mismo.


      "La verborrágica incontinencia de los necios".

     Soy un necio. ¡Sí, un necio! Uno de esos que aparentan, retóricos y trascendentes, que su verborrea sienta cátedra. Que presumen sacando pecho, que no cabeza, al tiempo que esconden la barriga para ocultar esos tres kilos (en realidad son seis), que tanto le avergüenzan. Ese que se peina volcando su insuficiente melena hacia un lado para vestir una irremediable y fatal calvicie, sin asumir que es la que hay y no hay otra.
     Sí, soy un necio. Lo digo yo, que me conozco como nadie. Soy un dibujo a lápiz que corrijo sobre la marcha, con más voluntad que solvencia. Que cuando vienen mal dadas y depende sólo de mí, me abandono en la más absoluta soledad llorando a moco tendido. Que empiezo el periódico por el final, leyendo sólo los grandes titulares, presumiendo de haberlo leído en su totalidad.
     Sí, soy el necio que para escribir un relato, a falta de conocimientos e imaginación, pone la mesa patas para arriba de libros de consulta. Abre páginas y páginas de Google y resume en escritos que luego con un total descaro firma como suyos.
    Escondo tanta necedad, porque no quiero que sepas nada de ese otro yo que malvive, trasteando, dentro de este doble pellejo, que ya empieza a descolgarse por viejo y por pellejo. Mejor hacer el amor y no la guerra. Tomarse un café negro, de esos de conducir, que despiertan los sentidos, abren los poros de la piel y me hacen parecer tan irresistible como tú esperas.
     O acaso, no sé que soy ese al que la vida le ha premiado, sin merecerlo, con un irrepetible presente envuelto en lazos de seda, y multiplicado, que no dividido, por tantas emociones como miradas tiene esta maravillosa mujer de nombre Violeta, y apellidos de todos los colores del Arco Iris.
     Sí, soy un necio, pero te quiero.