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12 de marzo de 2012

A fuego lento. La Hermandad. Fuenterrabía


Esta “Plaza...” nació para gustarse y gustar a los demás.
Lo primero implicaba una coherencia que marcase un estilo personal al opinar sobre temas de diferente índole y color, utilizando la escritura como herramienta. Lo segundo algo más relativo, pero muy satisfactorio, simplemente llegaría -si llegaba- por su propio peso.
Esta “Plaza...” vio la luz con la única intención de  llevar al papel, a modo de diario, los recuerdos más significativos de unos cuantos años de vivencias, y le gustaría seguir haciéndolo con una cierta coherencia narrativa y con algún desahogo documental. Por eso, no quiere perder el Norte, y de vez en cuando vuelve la vista atrás y remueve sus orígenes.
Esta "Plaza..." sabe que puede equivocarse, nadar contra corriente, incluso ahogarse con alguna imprudencia emocional. Pero también sabe, que esa desnudez de criterios, es la que le da fuerza, forma y continuidad.
Hoy “La Plaza del Diamante” estrena una nueva sección que con el título de “A fuego lento” pretende compartir el recuerdo de una comida, cuyo único contenido sea la factura del restaurante en el que se disfrutó y la esencia del entorno que lo propició. Destacando especialmente la curiosidad que supone algunos años después, comprobar la variable en los precios y la estética del documento.


El mediodía soleado de Hondarribia, es cálido, incluso en Invierno.
Por este local de una sola planta, los rayos del Sol entran descarados y se detienen en  la  rugosa textura de la madera de sus mesas compartidas.
Esto, ya sucedía hace 600 años, cuando en su interior se guardaban las redes de los pescadores de la época.
Hace 65 que es restaurante, la misma arena que une su mampostería y las mismas vigas de roble, dibujan el aroma de la antigua Cofradía de Pescadores.






29 de julio de 2009

...Una de Tapas

Cuenta la leyenda que Alfonso X “El Sabio” obligado por una dolencia a consumir pequeños bocados entre horas, hizo de esta necesidad una práctica obligada entre comidas. Aunque parece más cierta, aquella otra que la sitúa en la Edad Media y consistía en proteger de los insectos los vasos y jarras de vino con rodajas de pan o embutido y al final la gente se comía la “tapa”. Una tercera (y aquí lo dejamos estar) coloca a un descendiente del Rey Sabio, a Alfonso XIII, en el Ventorrillo del Chato en Cádiz delante de una copa de jerez, en el momento que una corriente de aire amenaza con llenarla de arena de la playa, el camarero corrió a tapar el catavinos con una loncha de jamón, disculpándose y explicando que “tapaba” el vino para que este no se estropease con la arena, el Monarca disfrutó con la idea y pidió repetir, con la “tapa” puesta.
En definitiva de lo que se trata es de engañar el hambre hasta la hora de la comida principal.

La oferta de Tapas es muy extensa y variada, desde las más clásicas a las más innovadoras, en las zonas famosas por sus tapas los mostradores soportan la competición entre las de toda la vida y las nuevas creaciones que en algunos casos llegan a ser originales platos de comida en miniatura sobre una rebanada de pan.
Estoy seguro que todos conocemos ese bar de “tapas” próximo a casa que con tanto cariño e incondicionalidad frecuentamos y cuya referencia es obligada cuando presumimos de conocer sitios especiales, no obstante, como en otros sectores sociales y culturales existen los nombres propios que marcan tendencias, que mantienen una calidad indiscutible, que son globalmente prestigiosos, reconocidos y visitados en un peregrinaje para algunos inexplicable.




Barcelona.
En el 25 de la calle Cabañas, está Quimet i Quimet, un pequeño local entre cantina y colmado con una de las visiones mas particulares de las tapas, basadas en excelentes conservas, que junto a otros aperitivos, los hijos de papá Quimet elaboran con sabiduría.

Sevilla.
Casa Mestre, es un local de excelentes tapas de jamón, acompañados de vinos andaluces con solera, magistral todo lo que acompaña su aceite de oliva

San Sebastián.
Bergara, una de las mejores barras de Pintxos de Guipúzcoa, premios en diferentes congresos gastronómicos, superior su tortilla de anchoas y su chalupa gratinada de langostinos, si bien este local es un clásico habría que mencionar una de las últimas revelaciones como lo es La cuchara de San Telmo en la parte trasera del 28 de la calle 31 de Agosto, con Pintxos como el foie a la plancha que se acompaña de una jalea de manzana, sobre rodaja de pan y bañado en salsa.

Valladolid.
Ángela, finalista a la mejor barra de pinchos en los años 06, 07, 08. celebrado en el Kursaal de San Sebastián, mejor pincho frío 2008, Delicioso su pez lanzita con verduritas escabechadas bajo lluvia de vinagreta, en la convocatoria Madrid Fusión ’09 se seleccionó su lechazo escabechado al vinagre de verdejo con verduras sobre pan candeal de Valladolid y reducción de oloroso de la Seca con aroma de tomillo.

Murcia.
En la Plaza de Sta. Catalina se encuentra La Buena Vida con sus tapas tradicionales, a las que se le añaden novedades como la exquisita de lomos de bacalao a la cerveza con crema de avellanas y piquillo.

Burgos.
Frente a la Escuela de Idiomas se sitúa el Blue Gallery, lugar de peregrinación para muchos enamorados de la tapa de autor, la mousse de naranja con hoja de cecina deshidratada y crema de guisante es un mimo al paladar con una cecina horneada a fuego suave, junto a un zumo de naranja espumado, gelatina, nata y hielo picado.

Bilbao.
Situado en el mismo corazón de Bilbao, Beraia es el nombre de un nuevo nido de pintxos premiados, la txapaleta de Oro ’09 es un delicioso bocado de Lasaña de foie y manzana napeado con piñones y pasas con helado de tomate.

En fin, como veis la lista sería interminable e incompleta, pues para gustos están los colores, lo que si es cierto, es que no están todos los que son pero que si son, todos los que están.

Que aproveche.