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10 de junio de 2017

Conversaciones con Gloria (Próximos a su centenario).



Estamos en casa con Gloria Fuertes. 
Nos recibe con un desayuno de bollos con chocolate y una reflexión: «A esta isla que soy, si alguien llega que se encuentre con algo es mi deseo —manantiales de versos encendidos y cascadas de paz es lo que tengo—».

Subraya que nació en Madrid de madre costurera y padre portero, y nos aclara por si acaso: «Nací en Madrid con dos días de edad, me llevaron a un colegio muy triste donde una monja larga me tiraba pellizcos porque en las letanías me quedaba dormida».

Entonces nos recuerda que era una joven atractiva y aplicada. 
A duras penas y bajo unas carpetas de deshilachadas cintas rojas encuentra unas cartulinas amarillentas y enmohecidas donde se adivinan diplomaturas en Taquigrafía, Mecanografía, Gramática, Literatura, Higiene y Puericultura. 

Pero de mayor fue poeta, poeta de niños-niños y adultos-niños: «Escribo como escribo, a veces deliberadamente mal, para que os llegue bien».

Sus ojos, redondos y expresivos invitan a entrar con amabilidad en la Gloria tierna y básica, sin etiquetas pero con muda de domingo nos enseña su corazón y nos habla de amores: «Pienso mesa y digo silla, compro pan y me lo dejo, lo que aprendo se me olvida, lo que pasa es que te quiero».

Un poco más de chocolate y más bollos recién horneados, miro las paredes vestidas con vidas: 
Gloria con Chicharro y Nieva. 
Gloria con Gala y Alberti. 
Gloria con falda-pantalón y corbata.
Gloria con su cangura y su vaca llorona.
Gloria con uno, dos y tres globos: «Me costó la costumbre de arrancar la mentira, me tejí este vestido de verdad que me cubre, a veces voy desnuda. Desde entonces me quedo sin hablar muchos días».

Nos sonríe cómplice, mira a ambos lados asegurándose de que nadie nos ve, que nadie nos oye: «Hoy es diez de junio, mañana sólo estarán mis poemas».

Gloria Fuertes con su personalidad fresca y directa fue transmisora de valores solidarios y de libertad con un fuerte compromiso social, su lucha feminista y antibelicista, el desamor, todo eso influía a la hora de escribir con esa rima fácil e irónica que lleva su inconfundible sello por el que han pasado ya tres generaciones, metáforas chocantes y otros juegos lingüísticos siempre llenos de encanto y de aparente ingenuidad y sencillez, explican la gran aceptación que su obra es caldo de cultivo en el público infantil.

«Nací para poeta o para muerto, escogí lo difícil». 

Gloria Fuertes, murió el 27 de Noviembre de 1.998, a los 81 años.