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13 de octubre de 2008

...Paradores y Queen

Habíamos perdido la costumbre de utilizar con una frecuencia razonable los Paradores Nacionales de Turismo, hoteles habituales en nuestras escapadas por España, así, de esta forma siempre que lo hacíamos, o bien el objetivo era el propio Parador, o bien modificábamos sensiblemente la ruta y los horarios para hacer coincidir la noche o el mediodía en alguno de ellos.

Este fin de semana con motivo de la asistencia a la boda de un familiar en Albacete, nos hemos alojado en su Parador.
La Red de Paradores es poseedora de establecimientos de bellísima factura entre los que se han rehabilitado y acondicionado Palacios, Castillos, Conventos, Monasterios o Posadas de marcado carácter regional.

El de Albacete es un jardín en el corazón de La Mancha, solitario en una llanura a poca distancia de la Capital, es un edificio de una sola planta en un entorno natural y tranquilo que invita al descanso y al paseo. Esta quinta manchega, presume de un largo corredor perimetral interior de amplios ventanales que dan a un cuidado patio desde donde la luz natural adquiere una presencia confortable.

Los Paradores Nacionales de Turismo, tienen una historia de mas de 80 años, hoy convertidos en una Sociedad Anónima con un único socio que es el Estado Español, su política turística quiere proyectar la imagen de modernidad y calidad de nuestro turismo contribuyendo a la recuperación y mantenimiento del Patrimonio Histórico-Artístico de nuestro país y a la preservación y disfrute de espacios naturales,

Añado algunos datos, durante el ejercicio 2007, la Red facturó 283,77 millones de euros, atendió a un total de 1,45 millones de clientes y sirvió 2,5 millones de cubiertos. La restauración sigue siendo un negocio fundamental para Paradores, que ingresó 131,26 millones de euros, que supone el 47% de las ventas de la Red.

Estos dos últimos párrafos resaltados en color amarillo están extraídos del Plan estratégico Paradores 2004/2008, pero mucho me temo que el de Albacete se les debió olvidar en el intento, porque si bien el entorno, los jardines, el servicio y la gastronomía son de “Matrícula de Honor” las instalaciones en el interior del edificio, las habitaciones y los Aseos son de un "Suspenso Mayúsculo", quizás estaban bien para hace cuatro o cinco décadas, pero hoy su precariedad y falta de actualización claman al cielo, cuidado, que no se trata de ponerlo todo “patas para arriba”, este Parador debe mantener sus señas de identidad, esa misma con la que nació y que nos recuerda una Mancha por la que seguro cabalgó nuestro Hidalgo Caballero de la triste figura y lanza en Astillero.

Hoy, sería difícil señalar cual de todos los frecuentados nos ha gustado más, cada uno de ellos desde su peculiar ubicación, el tipo de Edificio, etc. propone alternativas diferentes y todas apetecibles, pero me atrevería a asegurar que nuestro favorito es el Parador del Emperador en Hondarribia, que a pesar de lo distante, es el que mas hemos visitado, enigmático y majestuoso torreón del siglo X con hermosas vistas sobre la costa francesa y un patio interior decorado en piedra de increíble belleza.

Por una cuestión simplemente práctica no me detendré en glosar las privilegiadas cualidades de estos peculiares Hoteles en los que por una u otra razón hemos disfrutado momentos de singular descanso, solo mencionaré a grandes rasgos algunos de Ellos de los que guardamos más y mejores recuerdos y que en un orden totalmente aleatorio, podrían ser los siguientes:

El Parador de El Saler, recientemente remodelado a tan solo unos kilómetros de Valencia, edificio de concepción moderna y mediterránea, que fue el punto de partida de esta afición en estos momentos un tanto postergada.
Javea, junto al Mar y con su jardín repleto de buganvillas y todo tipo de flores.
El sobrio Palacete de inspiración Mudéjar que lo es el de Teruel.
La agradable Casa Solariega en la villa cantabra de Santillana del Mar con un entorno callejero en el que parece haberse detenido el tiempo.
Olite con sus preciosas vidrieras y arcadas propias del medievo.
Mojácar, edificio de una planta blanco y luminoso con todas sus terrazas sobre el Mar. Las Cañadas del Teide, delicioso refugio en medio de un paraje desértico de intenso color ocre y a la sombra del magnifico volcán.
Cuenca, Convento Agustino del s. XVI frente a las Casas Colgadas.
Cinchón, Calahorra, o Benicarlo, quizá este el edificio menos atractivo de todos con una arquitectura uniforme y anodina.
Alarcón, privilegiado testigo de la Reconquista con una evidente influencia árabe y unas habitaciones que aunque un tanto rancias evocan las más románticas leyendas.
O el noble edificio de estilo aragonés que se alza en la histórica villa de Sos del Rey Católico, cercano a los hermosos valles del Pirineo Aragonés y Navarro.

El Parador Nacional de Antequera en la provincia de Málaga, que fue testigo en Junio de hace ya unos cuantos años del triunfo del Valencia en la Final de la Copa del Rey, que consiguió en el Estadio Olímpico de Sevilla frente al Atlético de Madrid.

El tema “We Are The Champions”, sonó una y otra vez, coreado por las miles de rotas gargantas, que exhaustas no consentían en poner fin a aquella multitudinaria celebración. La canción de los Queen ya se había convertido en imprescindible himno de cualquier acontecimiento deportivo que se preciara.


The Queen y el Valencia, C.F. fueron los Campeones aquel fin de Semana en el Parador de Antequera.