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26 de marzo de 2010

50 años de "Al Vent"


Raimon, celebra sus 50 años de Al Vent, una de sus primeras y más emblemáticas canciones.
50 años de la Nova Cançó, de pueblo en pueblo, con la guitarra a cuestas, hasta aquel 20 de Septiembre de 1.963 en el que junto con Salomé, gana el Festival del Mediterráneo con el tema S’en va anar.

Su compromiso radical con la lengua catalana va más allá de la sobria estética que le acompaña en sus conciertos, su problemática es la de todos nosotros, arraigada al hombre de su tiempo que fue y sigue siendo 50 años después.

No es la primera vez que se celebra un aniversario para conmemorar la publicación de Al Vent.
En el Palau Sant Jordi de Barcelona, Raimon, ante 18.000 espectadores, comparte en un gran recital los 30 años del mítico tema, acompañado en el escenario por Daniel Viglietti, Mikel Laboa, Pete Seeger, Joan Manuel Serrat, Ovidi Montllor, Pi de la Serra y la banda La Lira Ampostina dirigida por Oriol Martorell.

Devorador de la poesía de Espriu, Ausiàs March, Pla, Fuster, Corella o Pere Quart, entre otros, ha musicado e interpretado sus textos con un lirismo natural acompañado de una fuerte concienciación política.

El de Raimon, fue mi primer concierto en directo, del que ya comenté el 28/12/2008

28 de diciembre de 2008

...a propósito de Raimon

(guardaba este recuerdo a la espera del momento propicio, pero una entrada de Maac, http://cantanellas.blogspot.com/2008/12/cant-e-tenor-cantaven-tal-balada.html que por cierto, me ha gustado mucho, he hecho que “reviscolara” esta admiración y respeto por el cantautor de Játiva)

...el de Raimón, fue mi primer concierto en directo.

Había conocido al fotógrafo Paco Alberola trabajando en un catálogo de promoción de producto para una empresa de ascensores y cuyo diseño y maquetación corrían por mi cuenta, Paco, ya era en ese momento un destacado fotógrafo de Studio, con unos conocimientos y propuestas superiores a la media que yo frecuentaba, era vanguardia pura, atrevido, colaborador y respetuoso con las iniciativas de los demás, que él se encargaba de llevarlas a unos limites de calidad inusuales, era generoso con sus posibilidades, con sus conocimientos y con su tiempo, era un artista culto y como la mayoría de ellos de “izquierdas”, mi larga relación con él y con otros de similar talante me llevaron durante mucho tiempo a alimentar la afirmación de que la “Cultura es de Izquierdas”

En su Studio colgaban originales de Equipo Crónica y Genovés y se oía con frecuencia música de Pau Riva, Pi de la Serra o Llach, pero sobre todo todos los temas editados hasta el momento por Raimon, sus primeros himnos, que así lo eran “Al vent”, “la Nit” y “Diguem no”, sus hermosas canciones de amor como “Veles e Vents”, “En un Puny”, “De Nit a Casa” o los formidables poemas musicados de Auxias March, Salvador Espriu o Víctor Jara. Un día nos contó entusiasmado la posibilidad de asistir a una actuación del cantautor de Játiva en una pequeña sala de Valencia y con todas las reservas planeamos junto con Estrella su mujer y otros amigos el asistir al concierto, evidentemente, si éste se llegaba a autorizar.

El Concierto de Raimon en la Sala Studio de Valencia, fue un acontecimiento a caballo entre el miedo y el riesgo que entonces, por los años sesenta llevaba implícito exteriorizar incondicionalidad por un personaje de su contenido socio político y al mismo tiempo por la gran ilusión de ver en directo al autor de temas tan entrañables y comprometidos, como lo eran los suyos en aquel momento.
Raimon con pantalón y camisa de seda negra y con un solo foco iluminándole parcialmente su figura, nos ofreció una actuación emotiva e inolvidable.


A los pocos días Paco me presentó a los componentes del Equipo Crónica, Manolo Valdés y Rafael Solbes, pues Joan-Antoni Toledo tercer componente del grupo lo había dejado recientemente, estos me recibieron en su viejo y pequeño estudio de la Calle del Mar, el motivo de la entrevista no era otro sino, encargarme el Diseño y la Reforma de unos bajos ubicados en la calle Turia, destinados a convertirse a partir de ese momento en su nuevo Estudio, el local era grande y muy alargado, situamos en primer lugar y a ambos lados, una zona de espera y atención al cliente con unos enormes bancos corridos de grandes cojines, a continuación varias estancias dedicadas a taller y administración y al final del pasillo que desembocaba en un corral que dejaría de serlo para convertirse en un espacio ajardinado, antesala del gran estudio situado al fondo del local, de aquella experiencia solo guardo, además del recuerdo, una serigrafía de Crónica, firmada como prueba de autor, que me regaló el propio Paco Alberola.