Mostrando entradas con la etiqueta Sorolla.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sorolla.. Mostrar todas las entradas

4 de agosto de 2013

Los Domingos... vamos de Museos. Casa Sorolla de Madrid. (6)


La residencia y taller en Madrid del pintor valenciano Joaquín Sorolla, se construyó entre 1910 y 1911. Sorolla trató de separar su taller del resto de la casa, encadenando tres estudios a los que se accedía desde el jardín. El resto de la casa, compuesta por un salón, un comedor y una pequeña salita en la primera planta y de cuatro dormitorios en la segunda, mantiene el mobiliario original además de servir de salas de exposición para las obras del artista.

El museo fue creado en 1925 por mandato de la viuda de Sorolla, Clotilde García del Castillo, quien donó sus bienes al Estado Español fundando este Museo. Con su muerte un año antes de la inauguración, el hijo del matrimonio Joaquín Sorolla García, se convirtió en el primer director del Museo en 1932. A la muerte de éste, los fondos del Museo quedaron en propiedad de la Fundación Museo Sorolla y actualmente depende del Ministerio de Cultura.

           


13 de septiembre de 2009

Sorolla, arrasa en Madrid.

Estaba cantado, después del éxito sin precedentes que obtuvo en Valencia, la exposición de la obra que Sorolla pintó para la biblioteca de The Hispanic Society of America de Nueva York, de nuevo en Madrid, a superado todas las expectativas.
Una semana más de prorroga no ha sido suficiente para cubrir la demanda de entradas que en todo momento y desde su inicio el pasado 26 de mayo han estado prácticamente agotadas en sus respectivos plazos, así pues hoy domingo, D. Joaquín recoge sus bártulos y regresa a su sede en Manhattan, no sin antes regalarnos de nuevo a los Valencianos una propina de esa misma obra, mas algún extra, de nuevo en el centro Cultural Bancaja (quizás, del 12/9 al 12/10)

Sorolla, no ha estado de visita en Madrid, ni siquiera de “alquilado” en el Prado, D. Joaquín tiene casa en la Capital del Reino, su obra y sus esencias domesticas y artísticas están presentes en ella, desde que en el año 1.911 el arquitecto Enrique de Repullés construyera un edificio con la colaboración del propio Sorolla, para que éste utilizase con independencia como vivienda familiar y estudio de trabajo.

En el Paseo General Martínez Campos, 37 del barrio de Almagro, se encuentra la Casa-Museo Sorolla, legada en testamento de su viuda Clotilde en el año 1.925 al Estado Español, ampliada más tarde con la obra propiedad de su hijo Joaquín que fue su director hasta su muerte en el año 1.948.




La Casa Museo, en mi opinión es más Museo que Casa, ya que no se muestran ninguna de las dependencias privadas de la familia, y la enorme cocina con su Office que ocupa toda la planta sótano, está vacia de cualquier mobiliario o enseres que den una idea aproximada de cómo era esa estancia en una casa burguesa de la época, tan sólo cubierta en sus paredes por las muchas colecciones de cerámica que el pintor tenía de diferentes zonas de España.

En la planta principal están los tres estudios encadenados que eran los espacios de trabajo y exposición, en los que rebosa tanto parte de su obra como biografías e introducciones a su pintura con repetidas escenas de playa, tema que en su vida fue tan constante y representativo.

La planta segunda, lugar habitual de trabajo, se exhiben numerosos retratos, vistas de jardines y su famoso “Paseo a orillas del Mar” con su mujer y su hija caminando por la playa al suave ritmo de la brisa del Mediterráneo que mueve caprichosamente telas, pamelas y sombrillas.

En el exterior, los diferentes jardines con sus respectivas fuentes nos acercan a una lectura sencilla de los reales Alcázares de Sevilla o los del Generalife de Granada, con esculturas que se elevan al cielo sobre altas columnas que hoy se quedan empequeñecidas por la proximidad de los edificios colindantes.

En cualquier caso el ambiente de la Vivienda se conserva intacto y algunos de los muebles que ocupan sus puestos de antaño, se observan detenidamente con cariño y curiosidad, especialmente la cama turca con dosel en la que el pintor descansaba instantes en los que desde la distancia observaba el desarrollo de su trabajo.

Como curiosidad transcribo literalmente parte del manuscrito en el que detallaba las condiciones económicas del contrato con The Hispanic Society of America de Nueva York y que se conserva en una de las salas:

“..El precio de esta obra será, cuando se entregue en New York, de ciento cincuenta mil dollars, los gastos de portes y aduana corren a cargo de The Hispanic Society of America. Si yo muriera, antes de completar la obra, la Hispanic Society of America adquiriría lo realizado, pagando un precio proporcional a la cantidad fijada. Joaquín Sorolla Bastida”