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14 de marzo de 2011

Antoni Tàpies. Hymn nº 12


El fotógrafo traza un triángulo de revolucionarios del arte del siglo XX: Picasso, Miró, Tàpies. Fue amigo de Picasso y admira a Tápies.
El pintor-escultor de los materiales burdos y las formas limpias, hipercrítico y obsesivo con los símbolos, posee una "mirada distinta" que permite verlo todo "de otra forma".
Él mismo ha declarado que "saber pintar no es saber copiar lo que ven lo ojos, ésa es una actitud escolar".


Barcelona, 1923 - 2012


15 de enero de 2009

...Héroes de cabecera (V) Antonio Tàpies

Antonio Tàpies, cumplió el pasado mes de Diciembre 85 años, de los cuales 50 se los ha pasado inclinándose sobre las telas situadas a ras de suelo (la única forma de estabilizar tanta materia) y el cuerpo le ha pasado factura, provocándole una enfermedad que con humor califica de laboral y que le obliga a llevar un bastón, pero la verdad es que aunque externamente parezca (sea) un anciano, su obra no sufre ningún achaque, al contrario, basta ver la potencia de sus materias, textos y colores.

Su humor, vitalidad y espíritu joven quedan reflejados en una serie de piezas plasmadas sobre maderas y telas de diferentes formatos realizadas el último año.

En el año 2007 rodeó su actividad de un hecho generoso y a la vez envuelto en cierto misterio al donar todo su legado personal al Instituto Cervantes que quedó custodiado en la “Caja de las Letras” concretamente en la caja nº 999, donde permanecerán bajo llave hasta el año 2.022


Antonio Tàpies, no pudo viajar por problemas de salud, así pues el acto se formalizó con la presencia de la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel quién acompañó al hijo del pintor, Miguel, director de la Fundación Tàpies en el momento de guardar el legado de su padre, cuyo contenido hará público al concluir el plazo pactado.

Tàpies, dibuja y dibuja acumulando álbumes con el material en el que va recogiendo ideas, pero asegura que en último término trabaja por instinto, “Sufro pintando porque dudo mucho siempre, pero no me explico las cosas intelectualmente sino que si la pintura suena bien, lo noto físicamente"
Tres años de Derecho en la Universidad de Barcelona fue todo lo que aguantó antes de dedicarse por completo a la pintura, autodidacta e inicialmente surrealista a finales de los ’50 dio un giro de timón hacia la abstracción con la inclusión de objetos cotidianos con cierto deterioro, que fueron la base de algunos de sus trabajos, utilizó arcilla y tierra en sus pinturas, luego papel, arpilleras y cuerda, personalizándola con trazos precisos y completándola con las letras y palabras mediante las cuales ha ido construyendo su universo más particular y característico, donde encontramos un cierto número de signos conocidos, señales y formas que coinciden con la mitología, formas en T, en X, en Y, signos como el + y el -, cuadrados y triángulos con un significado mítico y compositivo


          
                   

A través de su obra ha impuesto como valor total la materia, frente a la forma, que era el valor tradicional de toda la historia de la pintura. recupera el grueso empaste, tratado mediante trepas de malla que, una vez arrancadas, convierten las estructuras en llagas y heridas, efecto que se intensifica, a la vez, por el monocromatismo de los colores vivos.

El trabajo del pintor barcelonés ha sido siempre sensible a los acontecimientos sociopolíticos del momento, a finales de los años sesenta y principios de los setenta, su compromiso político contra la dictadura se intensifica, y las obras de este período tienen un marcado carácter de denuncia y protesta.

Mas tarde, a principios de los ochenta, una vez restaurada la Democracia en España, el interés de Tàpies por la tela como soporte adquiere una fuerza renovada y mantiene activo el campo de la obra gráfica.

En los museos entre otros de Madrid, Valencia, Barcelona, Bilbao, París, Cuenca o New York, la obra de Tàpies está presente y la reacción como espectador es una provocación a la reflexión, al detenimiento, a la búsqueda y el descubrimiento de lo sublime ante una realidad cotidiana banal y predeterminada, con la obra de Tàpies no valen los pensamientos previos, todo despunta de nuevo a partir de su mensaje, un mensaje expresado a través de un universo de signos.