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4 de septiembre de 2015

Un día en... París



Hotel Costes K.
El español Ricardo Bofill diseñó este hotel de estilo posmodernista, situado a 100 mts. del Trocadero y de la torre Eiffel, contemporáneo y armonioso en una sutil mezcla de piezas de diseño y auténticas obras de arte.
8:30
Hace frío en esta mañana de Febrero, frente al hotel está el bistró Le Magdebourg, un espectacular croissant con mantequilla, junto a un café con leche hirviendo nos entonan para el apasionante “vía crucis” parisino.
9:00
Un paseo, y le damos los buenos días a la torre Eiffiel, recreamos nuestra mirada con una sosegada visión del símbolo de la capital e impregnamos nuestra retina con la esencia que nos acompañará el resto del día, 200 metros hasta el Palacio de Tokio.
En su ala izquierda esta el Museo de Arte Moderno de la ciudad, construido para la Exposición Universal de 1937 a orillas del Sena. Los principales artistas europeos del siglo XX, están representados por su obra, desde el Fauvismo y el Cubismo hasta el Nuevo Realismo, Matisse, Dufy, Picasso, Braque, Bonnard, Modigliani, Fautrier, Delaunay, Léger...


10:30
Es pronto para un Domingo de Invierno, París todavía parece dormida y el metro circula bajo mínimos, lo cogemos en Léna, un trasbordo en D. F. Roosevelt y en siete estaciones nos arroja a la gran explanada del Gran Arco de La Defensa, monumental cubo de mármol de Carrara y granito cubierto de placas de vidrio.
Unos ascensores panorámicos permiten visitar la última planta y el mirador instalado en el exterior, la vista se pierde con una espectacular perspectiva de los Campos Elíseos.
12:00
Es hora de oler el Sena y mirarse en sus aguas. Uno de los puentes más viejos y entrañables de París es el Pont Neuf, puente íntimo y acogedor, con unos ojos laterales por cuya ribera transitable, París entero se pasea... y se detiene, 100 m2. de cobijo en sombra, testigos de apasionadas escenas de Amor.


13:00
Frente al puente, en el nº 1 de la calle del mismo nombre, está el restaurante Kong, obra del diseñador francés Philippe Stark, dicen que el más “Cool” de la ciudad. Cool o no, la terraza acristalada del Comedor en la última planta del edificio Kenzo, es una fantasía hecha realidad, con vistas al Sena, a la impresionante marquesina de acero negro de la sede de Louis Vuitton y a un mundo cinematográfico de tejados y buhardillas. Además se come bien, por un precio “razonable”.


16:00
Es hora de callejear un poco.
En este caso, no son las calles las que nos atraen sino una plaza, la “Des Vosges” la más antigua de la ciudad, cuadrada de 140 m. de lado, con arcadas perimetrales y un sobrio y elegante jardín en su corazón, construida sobre el desaparecido Hotel de los Torneos.
El recuerdo de Víctor Hugo o Richelieu quedan latentes como dos de sus más ilustres vecinos. A la altura del nº 1, salida porticada hacia la Rue de Birague, está el café “La place Royale” en cuya proximidad algunas tardes una joven soprano deleita a la concurrencia con un atractivo repertorio de arias operísticas. 
17:30
Mil metros de embriagador paseo hasta el Centro Pompidou, espectacular edificio obra de los arquitectos Enzo Piano y Richards Rogers. De estructura industrialista y funcional, conductos y escaleras, visibles desde el exterior.
Polémico en su momento, hoy es reconocido y admirado como uno de los primeros edificios de la arquitectura High-Tech, en el interior ya nos lo podemos imaginar... sin comentarios, aconsejable al cien por cien.
20:00
Alcanzar el Barrio Latino es tarea fácil, recordar los relatos de Cortazar, Vargas Llosa o Hemingway, es andar de café en café, de plaza en plaza hasta los jardines de Luxemburgo y mas tarde al anochecer prolongar el paseo hasta el boulevard Saint-Germain y entrar en el Café de Flore, acariciar los cantos erosionados de las mesas, desgastados por horas de descanso o ardientes tertulias de apasionados antepasados.
Después, cruzar el boulevard y cenar en la Brasserie Lipp, buscar tu imagen reflejada en los enormes y envejecidos espejos, codo con codo con tu vecino de mesa, dando buena cuenta ambos del codillo con col agria que hiciese las delicias de la “niña mala” de Don Mario.
23:00
Hace frío y es tarde, pero con un taxi a mano todo es posible, y París, bien vale un esfuerzo. Cruzamos la ciudad y volvemos al distrito de Marais, el Bar de moda es el del Hotel Murano Urban, impresionante ambiente, música trepidante y contagiosa, cócteles sorprendentes como la ceremoniosa degustación triple de vodkas, más tarde piano de cola y sonetos.
02:00...  (del día siguiente) Caemos como benditos sobre el nórdico de plumón de oca, intentando asimilar tan maratoniana jornada.
Buenas noches y hasta dentro de un rato.


15 de febrero de 2011

Un día en... New York


Alguna consideración general.

Las posibilidades de disfrute en esta ciudad, eje del mundo de la cultura en EEUU son tantas y tan estimulantes que se hace indispensable priorizar y ordenar necesidades y alegrías.
Miles de tendencias en moda, novedades en electrónica, rarezas musicales, objetos y productos para el culto al cuerpo, juguetes inimaginables, paraíso para melómanos, mitómanos,
locos por el diseño, amantes de lo étnico y un largo etc.
Podríamos hacer otros muchos viajes diferentes y no repetir uno solo de los lugares mencionados.
Igual sucedería con las otras capitales publicadas, pero esta sección se llama: “Un día en...” y mientras sean de 24 horas, no creo que de tiempo para nada más.

8'00.-
El Hudson es un hotel de diseño, (lo cual no garantiza nada) pero en este caso, el diseñador francés Philippe Starck dejó muestras de su genialidad creando unas zonas comunes de singular belleza, destacando el Hall climático con cielorrasos de cristal de 12 mts. de alto, cubierto en su totalidad por hiedra trepadora.

8'10.-
Frente al hotel, en la esquina de Columbus Circle, están las dos torres gemelas del Time Warner Center, en la primera planta nos preparamos para la larga jornada con un completo desayuno en el café Dean & Deluca.

8'30.-
Una de las estaciones de Metro con más enlaces de la ciudad, está en los bajos del edificio. La línea A nos llevará a Brooklyn en unos minutos.
Una vez allí, cruzamos el Walt Whitman Park hacia Clark St. y buscamos un banco desde el que disfrutar de la panorámica de Manhattan, el Brooklyn Heights Promenade es perfecto para tomar conciencia de la  belleza y magnitud de una ciudad que casi alcanza el cielo.

10'00.-
Dejamos atrás el elegante y cinematográfico barrio de Brooklyn Heights y nada mejor que regresar cruzando el puente andando. Caminamos de Sur a Norte, visionando paso a paso sobre las traviesas de madera de teka y a través de sus 1.000 metros de longitud las espectaculares panorámicas de la ciudad.


11'00.-
Con el principio de Broadway como referencia, nos dirigimos al emergente barrio de Nolita, donde está ubicado el New Museum of NY, obra del estudio japonés SANAA. Ltd. Impresionante edificio de cubos de aluminio mallado superpuestos, con las colecciones de los artistas mas alternativos del Mundo.

12'30.-
Antes de comer, una visita a la tienda de Prada en pleno corazón del Soho, espectacular arquitectura interior, al lado en el 107 de Green St. la editora alemana Taschen abrió hace años un local diseñado por Starck, que recoge como en sus otras sucursales las más impecables y atractivas colecciones de Arte, Fotografía y Arquitectura de la vanguardia mundial. Y para echar el resto en ropa desenfadada sin gastarse demasiado, OLD NAVY en el 503 de Broadway. (No perderse la ropa de niños).

14’00.-
Es la hora de un descanso y de una buena carne, Gallagher’s es uno de los muchos y buenos restaurantes de Times Square, con una carta variada, precio razonable y un servicio que se gana la propina.

16’00.-
La tarde es clara en Manhattan. Un taxi nos deja en Central Park, frente al Dakota, edificio que salvo su atractiva arquitectura de la época no me atrae lo más mínimo, pero no puedo evitar ese momento mágico de nostalgia y reconocimiento a Lennon y me pierdo unos minutos tarareando Imagine por su Campo de Fresas.
Paseamos a través del parque en dirección al lado Este, la visión de la ciudad desde el interior es silenciosa y monumental. Una parada en los escalones de la terraza de la fuente del Ángel y cogemos fuerza para reanudar el paseo hasta desembarcar frente al Museo Guggenheim. Continente y contenido nos elevan al séptimo cielo del Arte, desde los clásicos hasta los recién nacidos, desde la pintura y la escultura al audiovisual más conceptual.


19’00.-
El metro de nuevo nos dejará en unos minutos en el interior del Rockefeller Center, frente al edificio principal del complejo está Brookstone,  desde sus escaparates se ven a los patinadores
deslizándose por la famosa plaza hecha pista de hielo, esta tienda está a la vanguardia mundial en accesorios al servicio y comodidad de las personas, maletas fáciles de transportar, útiles de baño, de cocina, pequeño electrodoméstico,  accesorios de limpieza y fitness, todo ello diseñado para ser disfrutado en su uso cotidiano, de aspecto limpio y ergonómico.

20’30.-
La puerta del Magestic Theater es un hervidero de gente. El Fantasma de la Opera nos espera en un derroche de imaginación con la puesta en escena.
De regreso al Hotel, caminado por Broadway, la melodía inolvidable de Andrew Lloyd Webber, te acompaña mientras el sueño te vence, a la espera de una nueva experiencia.

24’00.-
Buenas noches y hasta mañana.


5 de diciembre de 2010

Un día en... La Toscana


8’00.-
El Cellai de Florencia es un hotel pequeño y refinado, donde el huésped goza de una sincera amabilidad y atención personalizada. En pleno corazón del casco histórico a un paso de sus monumentos y lugares turísticos más emblemáticos. En Verano, el desayuno en la terraza es un lujo para la vista, admirando las espléndidas cúpulas de la catedral

9’00.-
Hoy, el guión nos saca fuera de la ciudad, pero no sería un día perfecto si no visitásemos durante unos minutos el David. La Gallería dell'Accademia está a unos minutos y hemos tenido la precaución de sacar las entradas por Internet, con lo cual el acceso es inmediato. Caminas hacia la escultura dejando Prisioneros y Esclavos a derecha e izquierda, con la mirada fija en el mármol blanco vas llenándote de belleza y emoción, hasta rendirte a sus pies.

10’00.-
Nuestro primer destino es Pistoia, pero no perdemos la oportunidad de detenernos unos minutos en Prato, la ciudad se ha convertido en el principal centro italiano de lo que se llama la “moda pronto” cientos de outlets, saldando resto de colecciones de las mejores firmas del textil italiano, que se fabrican en las decenas de fabricas de los alrededores.

11’00.-
De Pistoia, es el pintor y escultor Marino Marini, sus series de caballos, con jinetes o sin ellos, son de una belleza poética y a la vez de una expresión trágica que te dejan paralizado. La visita al Centro de Documentación del artista, ubicado en el Palacio del Tau, la contemplación de sus esculturas, aguafuertes, cientos de dibujos dedicados especialmente a la figura del caballo, la famosa escultura y su maqueta en barro original del rostro de Igor Stravinsky, su taller privado, que habitualmente permanece cerrado al público y que tuvimos la suerte y el privilegio de presenciar, un espacio escénico entrañable para la Obra del mas famoso escultor contemporáneo pistoiese.



13’00.-
A pocos kilómetros al sur, a la sombra de los Apeninos está Vinci, algo más que una aldea, cuna de Leonardo, sin comercio, ni industria aparente, pero en su centro está una de las enotecas más recomendables de la Toscana, la Antica Cantina Di Bacco de Bianconi Giuliano, restaurante de cuatro mesas y una barra pequeña, pero con una carta casera deliciosa y una bodega increíble.

15’00.-
Reposando la excelente comida, buscamos de nuevo la Autovía de Florencia al Mar, tan sólo 50 minutos y entramos en Lucca, magnifico tesoro arquitectónico de calles milenarias, iglesias que esconden o enseñan valiosísimas manifestaciones artísticas y culturales, torres que se elevan por encima del cielo luccense, plazas grandes y pequeñas y en especial la del Anfiteatro construida sobre el interior y ruinas del viejo coliseo romano, quedando el espacio oval de la arena como una bella y entretenida zona peatonal, ubicándose en su perímetro algunos de los más atractivos comercios, terrazas y mercados realmente interesantes, con productos autóctonos como los vinos, vinagres o aceites.

16'00.-
Antes de abandonar Lucca, visitamos la casa natal de Puccini, ahora museo de testimonios personales, mobiliario, vestuario y otras pertenencias de la familia, bocetos o simples escritos amistosos, ejercicio epistolar éste, al que el Maestro era gran aficionado, cartas a su mujer Elvira, a su hijo Antonio y a su editor Ricordi, mostrando su preocupación por el desenlace o situación de algunos de sus trabajos, así como innumerables partituras autografiadas, entre las que destacan las de la “Messa a Cuatri Voci”, “Capriccio Sinfónico” o “Turandot”.

17’30.-
A la salida de Lucca, en el viejo camino a Pisa está “Villa La Principesa”, residencia aristocrática que lo fue de Elisa Bonaparte Baciocchi, duquesa de Lucca, al pie de las colinas luccenses. Hoy elegante lugar de descanso, donde pasar un momento tranquilo. Visitamos sus jardines y degustamos un excelente “Expres” antes de continuar.


19’00.-
Torre del Lago, es una localidad del municipio de Viareggio, a poca distancia de Lucca, todos los años se celebra el Festival Puccini en el Teatro All’aperto, junto al magnifico Lago Massaciuccoli. A dos pasos y frente a la casa-mausoleo del maestro está el restaurante El Chalet del Lago. Una cena rápida antes de la Opera, en una de las mesas de la terraza, delicioso el pulpo con crema de patatas y los filetes de rodaballo.

20’30.-
El maestro Tolomelli es puntual y las primeras notas sitúan al pintor Cavaradossi frente al lienzo de la Madonna en el altar mayor de Sant’Andrea della Valle, su Recóndita Armonía nos estremece y esa emoción nos acompañará en el viaje de regreso a Florencia.
Buenas noches y hasta mañana.



23 de octubre de 2010

Un día en... Barcelona



8:30
Hotel Constanza. El arquitecto Rafael Moneo, firma este hotel, ubicado en el corazón del distrito de negocios de Barcelona, espacios llenos de luz y una sorpresa en la cocina, donde Ferrán Adrià propone en su franquiciado restaurante NHube, desde platos de alto registro hasta deliciosas y sencillas ensaladas, incluida una original carta de suculentos bocadillos en “pataqueta” de payés.
9:00
A pesar de todo, salimos sin desayunar, dejando la pataqueta para la noche y el desayuno para dentro de unos minutos. El taxi, nos deja en la puerta de la Fundación Joan Miró en Montjuic. Su jardín interior, anexo de la cafetería, es un lugar tranquilo, un oasis rodeado de esculturas del artista catalán, los primeros rayos de sol se cuelan entre los volúmenes del edificio de Josep Lluís Sert, donde apuramos nuestro café con leche y tostadas con aceite y sal.


10:00
La visita a la exposición es un rito obligado y conveniente, la obra que de Miró se exhibe en las diferentes Salas, son un viaje a un mundo de recuperadas emociones.
11:30
Un paseo por el barrio Gótico, es navegar por el pasado de Barcelona, sus estrechas calles, densos edificios y atractivos miradores te transportan siglos atrás. Llegamos a la plaza del Rey y nos recibe una escultura de Chillida, perfecto telón de fondo para un espontáneo cuarteto de cuerda que hace las delicias de los viandantes, dejamos en los estuches de sus instrumentos unas monedas de agradecimiento. (la música hay que pagarla)


12:30
Rodeamos la Catedral desde su parte trasera a la fachada principal, todo un lujo de edificio gótico. En la explanada delantera, suelen bailar sardanas los domingos al mediodía, el baile es sencillo, de pasos lentos, por lo que cualquier persona puede participar espontáneamente en esta curiosa manifestación popular. Nos despedimos de la zona con un rápido vistazo a los relieves de Picasso en la fachada del colegio de Arquitectos.
14:00
Para comer, siempre está lleno, pero merece la pena, Quimet y Quimet es el paraíso del aperitivo, un pequeño local sin mesas, entre cantina y colmado con una magnífica selección de conservas, tapas creativas y tostas de excelente factura, todo ello acompañado con un cuidado rosario de vinos, vermuts, cervezas y cavas, un ambiente de lo más auténtico. Un poco más arriba, en el 95 de la misma calle (Poeta Cabanyes), nació y vivió Joan Manuel Serrat.


16:00
Barcelona es la capital española del diseño, éste se asoma por cada esquina y en el Paseo de Gracia, después de fotografiar hasta la saciedad y desde todos los ángulos razonables el edificio de la “Pedrera” de Gaudí, entramos en Vinçon, la tienda del objeto de autor; muebles, lámparas, textiles, accesorios de trabajo, útiles de cocina, juguetes, etc. lo último y más singular en la amplia oferta para la casa y las personas.
18:00
Es la hora de un descanso, si es posible de cuerpo y alma.

Le pedimos al taxista, que nos lleve a la calle de l’Or, en el barrio de Gracia, bajamos en la esquina con una pequeña plaza, unos pocos árboles, un parque para niños y unos bancos dejados caer aleatoriamente, buscamos uno cerca del parque, nos sentamos y cierro los ojos, la imagen de Colometa entrando al baile aquella noche de Verbena, me estremece y me emociona. Estamos en la Plaza del Diamante.
19:00
De nuevo en dirección a las Ramblas. La Ópera empieza en una hora y media, tiempo suficiente para una nueva experiencia: Tomar una copa en el vecino Boadas. Un reducto más, donde se muestra la auténtica Barcelona, pequeña coctelería con más de 75 años de impecable servicio, e inalterable calidad.
20:30
El pintor Mario Cavaradossi recita: “Dammi i colori” y a continuación nos regala un “Recóndita Armonía” soberbio. Tosca, nos enamora, nos envuelve, nos esconde en la butaca, hasta que desaparece por los muros del castillo de Sant’Ángelo. El teatro dentro del teatro de Robert Carsen es una apuesta original, que propone una Tosca tan melodramática como la vida que le ha tocado vivir.
12:00
Ahora si, un bocadillo de aguacates y anchoas con corazón de tomate y otro de mayonesa de atún y jamón. Y a dormir con el sabor a la Barcelona de Sisa y Serrat.
12:30
Buenas noches y hasta mañana.


11 de septiembre de 2010

Un día en... Valencia



A Valencia, (la antigua) hay que entrar por la puerta.


8'00.-Desde la plaza de Sta. Mónica cruzamos el viejo cauce del Turia, al principio, el puente ya nos enseña las Torres de Serranos, entrada natural que comunicaba con los caminos que iban a los Serranos, el camino real de Zaragoza y el camino real de Barcelona. Es esta, una de las 12 puertas que custodiaban la ciudad, Gruesos muros de mampostería sólida, revestidos de paramentos de sillería de piedra caliza, traída principalmente de Alginet.

8'30.-En el nº 25 de la calle de Serranos, todavía se mantiene en pie un viejo refugio de la Guerra Civil, curiosa la rotulación que lo identifica en su fachada. En un corto paseo hacia el desayuno, nos saludan a pie de calle, el Palacio de la Generalitat, la basílica de la Virgen, el Miguelete y la Catedral, con paradas obligadas, especialmente en el interior de la Seo valenciana, donde se exhibe en una escondida y minúscula capilla, el Cáliz de la Santa Cena.

9'30.-El olor a chocolate y buñuelos, son las pistas que anuncian la horchatería Santa Catalina, justo enfrente de la torre e Iglesia del mismo nombre, local bullicioso, paredes decoradas con cerámica de Manises, llenas de alegorías a temas valencianos, el sabor y la suavidad de su chocolate tradicional con cacao y canela, junto a los sabrosos buñuelos de calabaza, son un estímulo para empezar el paseo

10’30.-Justo detrás, se encuentra una de las plazas más curiosas y originales de nuestro país, la Plaza Redonda, donde los mercaderes negociaban en sus tenderetes y el público curioseaba en busca de la oportunidad regateando algún que otro precio, publicaciones de lance, cromos antiguos, encajes, hilos, pañuelos, botones, incluso periquitos. Hoy, casi toda la venta se reduce a una repetitiva oferta de recuerdos típicos para los turistas, mientras descansan alrededor de la fuente de piedra y bronce que se levanta en su centro.

11’00.-A pocos metros, en la calle de El Palau, está el palacio del Almirante, edificio gótico en cuyo interior se conservan numerosos elementos originales, un patio central con el pozo y la escalera de acceso a la primera planta, en su interior destacan una galería de ventanas ojivales y un magnífico artesonado decorado con motivos heráldicos.
Por el estrecho callejón que se abre a su izquierda, se accede a los baños del Almirante, una construcción de principios del siglo XIV, que asemeja los Hammam islámicos, siguiendo el modelo de estos con tres salas: fría, tibia y caliente, durante años utilizado como gimnasio de boxeadores de segunda fila, recientemente fue objeto de una cuidada restauración.

12’30.-
Andando, buscamos en el ensanche el mercado de Colón, con casi 100 años de vida, este espectacular monumento es una muestra del modernismo catalán, Mora, su arquitecto, estudió en Barcelona y no pudo sustraerse de las influencias de Gaudí o Doménech i Montaner, con los que compartió taller. Edificio de gusto y tendencias regionalistas, que reflejan la ideología de una sociedad burguesa valenciana en auge en la época. Hoy perfectamente rehabilitado luce mosaicos y revestimientos que contrastan con la estética del nuevo centro comercial que lo ocupa, sus cerchas y arcos interiores, evocan los puestos de ultramarinos y verduras que ocuparon su planta principal durante muchos años.

14’30.-Todavía en el ensanche, elegimos para comer la lambrusquería “Docks” en la calle Conde de Altea, no hace falta irse a la carta, su menú depurativo de cada día es el más equilibrado de la ciudad, espectaculares ensaladas y un segundo a elegir, entre pastas y pasteles de carne o verduras, todo ello cocinado y aderezado con la sutileza y el celo del que mima nuestro estómago; con postre, todo por 6’95 euros.

17’00.-
Delante del puente de Calatrava (la peineta valenciana) nos surge la duda, cruzar para ver el museo de la ciudad, (San Pío V) o pasear por ese mismo lado del cauce, hasta llegar al IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno). Las buenas vibraciones recibidas a la sombra del asimétricamente simétrico puente, deciden por nosotros y apretamos el paso para ver las colecciones privadas de Julio González e Ignacio Pinazo.
Sin palabras nos deja la obra del pintor valenciano, uno de los más brillantes pintores europeos de su época y gran iniciador del camino hacia la modernidad. Muy interesante también el fondo de museo de Arte Moderno, con obras de Calder, Delaunay, Fontana, Klee, Millares, Saura, Crónica, Rauschenberg, Polke o Toledo y muchos más que integran este eje de la Colección permanente.

20’00.-Atravesamos el corazón del Barrio del Carmen, que todavía sigue siendo un basurero con mucha ruina por rehabilitar y hacemos una parada en la plaza del Negrito, cuadrada, pequeña y acogedora, que recibe el nombre del niño rechoncho y moreno que se levanta de la fuente central envuelto en ramas de limonero, del que salen diez chorros de agua, nos regalamos unos momentos de tertulia y descanso, agotando la primera jarra helada de “Agua de Valencia”

21’30.-La noche en Valencia es de azul intenso, las calles estrechas y las plazoletas del barrio antiguo, nos dejan disfrutar acompañados de gente que deambula en busca de la terraza ideal para cenar, cruzamos la Plaza de la Reina, tenemos mesa en uno de los restaurante de moda: “Burdeos in Love” antes de entrar nos llama la atención una pequeña floristería que hay enfrente, en el nº 11 de la calle del Mar, respira diseño y vanguardia en sus escaparates, en el interior, de un cuidado minimalismo, esperan en los estantes, originales y atrevidos trabajos en flor natural, alguien mañana recibirá un mensaje de Amor, escondido entre rosas y orquídeas.

24’00.-
Buenas noches y hasta mañana




24 de agosto de 2010

Un día en... Venecia




El Hotel NH Laguna Palace, está en Mestre, un distrito próximo a Venecia, fuera del circuito turístico convencional, lo que permite abandonarse en la noche con un silencio y tranquilidad reconfortante después de una jornada de ruidosos paseos entre multitudes, inevitable en cualquier época del año en Venecia.
9:00
En 15 minutos, un coche del Hotel nos traslada a Piazzale Roma, principio y fin de trayecto de todos los “Vaporettos”. La línea 1, nos lleva a la Plaza de San Marcos, un paseo por el Gran Canal, que se convierte en la primera gran experiencia de un recorrido lleno de encantos. La navegación por los canales es lenta, en claro contrapunto con la activa marcha que imponen las rutas turísticas en tierra firme por el resto del Estuario.
9:30
Casi 100 metros de altura a escalar, en uno de los dos ascensores hasta cubrir el mirador de la Torre del Campanille, coronado por la veleta dorada de un ángel y una de las vistas más impresionantes de la “Serenisima”. Una de las muchas recreaciones que justifican una larga presencia en la emblemática “Piazza”: el Palacio Ducal, la Basílica de San Marcos, la Torre del Reloj, la Biblioteca Sansoniviana o las dos columnas que te reciben, de San Marcos y San Teodoro.
12:00
Por la parte trasera del Palacio Ducal, transcurre el Río di Palazzo, desde su desembocadura en el Gran Canal, se puede admirar un bello y barroco puente cubierto, el de los Suspiros. Camino de los presos hacia su ejecución, junto con el de Rialto, son los dos puentes más famosos de Venecia.
Retrocediendo un par de manzanas, en el mismo lado del canal, esquina con la calle Vallaresso, está uno de los locales clásicos de la ciudad, Harry’s Bar, frecuentado por mitómanos, en busca de huellas de personajes universales, (Chaplin, Capote, Toscanini, y Hemingway… por supuesto) volveremos en otro momento a probar la sublime invención de su dueño Cipriani, el “Carpaccio” de ternera.

Aprovechamos que no hay muchos parroquianos y nos regalamos un “Bellini” delicioso cóctel de la casa a base de champagne y melocotón.



13:00
De regreso, el vaporetto nos acerca a la parada de “Accademia” vemos la fachada principal del palacio Venier del Leoni, desde 1949 convertido en la Fundación Peggy Guggenheim, donde esta inefable norteamericana reunió la más importante colección de obras de arte contemporáneo de Italia, el acceso es por la parte trasera, un pequeño jardín con esculturas de Moore, Giacometti, Caro, etc. y varias salas con pinturas de Picasso, Pollock, Kandiski, Mondrian, Magritte entre otros. Aprovechamos la hora y comemos en su alargada cafetería unas excelentes pastas. Entre tanta extasía de obras de arte, nos quedamos con la escultura de Marino Marini que preside la fachada del canal “El Ángelo della Citta”, sublime y provocativa.

17:00

Nos perdemos entre callejuelas estrechas y húmedas, es el laberinto más encantador del Mundo, por fin subimos los peldaños del Puente del Rialto, y asomados desde el centro, levantamos la mano, devolviendo el saludo a los navegantes que desaparecen complacidos por el gran ojo central.
A dos pasos está la Scuola Grande di San Teodoro, en el campo de San Salvatore, el concierto es a las 18’00 horas, en su interior, la orquesta “I Musici Veneziani” compuesta por una selección entre los más grandes virtuosos venecianos y ataviada con exquisitos trajes del siglo XVIII. La impecable ejecución de las Cuatro estaciones de Vivaldi, hacen de este concierto una gloriosa e inolvidable experiencia.



20:30

De nuevo en dirección al corazón de Venecia. El prestigioso hotel de lujo Bauer, se encuentra en el Campo di San Moisè, a tan sólo 5 minutos de la Plaza de San Marco y de las tiendas más elegantes de Venecia. Es caro, carísimo… pero su terraza ajardinada es mágica y accesible, ofrece a sus visitantes una magnifica vista en primera línea del Gran Canal, el ir y venir de las góndolas te sustrae mientras anochece. Un par de copas, mientras Venecia entera pasea balanceándose al ritmo de algún lejano “O Sole mío”

23:00

Vaporetto a la Plaza de Roma y taxi al NH. Con el tiempo justo, antes de que cierren la cocina del hotel, compartimos unos platos fríos con nuestros vecinos de mesa, la tripulación del vuelo de Iberia, recién llegados y en cuyas manos estaremos mañana de regreso a casa.

24:00

Buenas noches y hasta mañana.

7 de agosto de 2010

Un día en... San Sebastián



8’00.-Desayuno en el Hotel Villa Soro.
En 1898 Don Ramón Londaiz, construyó esta villa llamada Eguzki Soro para su hija María, con motivo de su matrimonio con Don Luis Gaytán de Ayala. Cuidadosamente rehabilitada y declarada Patrimonio Histórico de la Ciudad de San Sebastián, mantiene el estilo de principio de siglo, con unos jardines de extraordinaria belleza.

9’00.-Un taxi, nos deja en la puerta del Ayuntamiento, quedan a ambos lados, respectivamente el Boulevard y el Náutico, e iniciamos un largo paseo desde los jardines de Alberdi Eder por todo el arco de la Concha. Los primeros saludos nos lo dan los Tamarices, acercándonos sus ramas hasta acariciar nuestras cabezas.
El caminar es lento y entretenido, a la derecha la playa, con su particular visión de la isla de Santa Clara y a la izquierda las inconfundibles mansiones y palacetes que miran al Mar, dejamos el Hotel Londres y La Perla, hasta cruzar el túnel de lo Antiguo, que da paso a la playa gemela de Ondarreta.

10’00.-Llegamos al corazón de la esencia de San Sebastián, El Peine de los Vientos. Los tres aceros filtran el aire, salpicados una y otra vez por las olas que rompen en el frente del malecón, de vez en cuando las troneras escupen al cielo llamas de agua micro goteada acompañada de un profundo grito con el que el viento del cantábrico reclama su atención.

12’00.-Regreso al centro de la ciudad, con el tiempo justo para visitar la Catedral del Buen Pastor, que aunque se inauguró en 1.897, sólo lo fue 56 años más tarde, construida con sillería de piedra arenisca procedente de las canteras del monte Igueldo y dotada de importantes vidrieras de Juan Bautista Lázaro, así como varias gárgolas y pináculos.

13’30.-Decidir un sitio para comer en San Sebastián es tarea difícil, es tanta y tan buena la oferta, que siempre quedan remordimientos por los sitios que no han sido elegidos, así que, por una vez decidimos salir de la ciudad y aventurarnos en la búsqueda de una sidrería en pleno valle, a las afueras de Astigarraga. En 20 minutos nos plantamos en el camino de Petritegui. El Caserío, huele a leña y a manzanas, parece sacado de una película de Julio Meden, excelente tortilla de bacalao y buey crudo con patatas braseadas, la sidra, toda cuanto quieras te la pones tu de las barricas del llagar.


16'30.-De nuevo en el Boulevard, empezamos el asalto a la tarde en Dickens, dicen que Joaquín hace el mejor Gin-Tonic de España, eso lo sabe bien Alfredo Landa, aunque presuma de que efectivamente lo es, pero después del suyo.
Sin embargo a esa hora me inclino por su impecable Irish coffee, elaborado a la vista con un mimo indescriptible.

17’30.-Cruzamos el Río Urumea por el puente de Zurriola, en dirección al Kursaal, los dos cubos de Moneo, almacenan toda la luz del atardecer donostiarra y reflejan el cielo como cajas de espejos gigantes, la playa del barrio de Gros, abierta al Mar es lógicamente más viva que sus hermanas. 800 metros para un paseo de ida y vuelta, por lo que fueron dunas y arenales entre el río y el monte Ulía.



19’30.-Nuestra siguiente cita es la Plaza de la Constitución, auténtico ejercicio de equilibrio y orden arquitectónico, corazón de la parte vieja, curiosamente numerada en el frente de sus balcones, recordando que un día fue emplazamiento de un coso taurino, y también sede del primitivo ayuntamiento y la Biblioteca Municipal. Un descanso en alguna de sus terrazas con la mirada perdida en las farolas y los soportales es el mejor prólogo para una inmediata peregrinación en búsqueda y degustación de los famosos pintxos.

20’30.-Empieza la procesión de la banderilla y el clarete, las calles de la parte vieja están muy concurridas, entramos por el portal de la calle del Puerto y nos dejamos llevar, Martínez, Txepetxa, Goiz Argi, Gambara, A fuego negro y rematamos la faena en La cuchara de San Telmo, innovador, atento al detalle, escondido, pero de gloriosas degustaciones.

23’30.-

Buscamos el Lobby del Hotel Maria Cristina para despedir el día con un último café. Elegante, tranquilo, cómodo, espacios de densa y cuidada ornamentación. Allí mismo, pedimos un taxi que nos lleva de nuevo al descanso en el Hotel Villa Soro

24’00.-Buenas noches y hasta otro día.

23 de julio de 2010

Un día en... Milán



Los primeros rayos de sol, bañan de refilón la espectacular fachada de la Stazione Centrale, sus bellos relieves se inundan de una luz dorada que los hace más notables desde la ventana de la habitación del Hotel Michelangelo

8:00

En metro desde Duque d’Aosta hasta la Piazza del Duomo, son tan sólo unos minutos, a esa hora la plaza esta poco frecuentada y su paseo se hace más agradable y provechoso, imprescindible la primera visón de la catedral desde la salida del metro, su espectacular silueta, (en Milán, todo lo que es espectacular, lo es de verdad) te sobrecoge y aplasta por su belleza y magnitud.
9:00

El cappuccino con pastas del desayuno, vale en cualquiera de las cafeterías del interior de la Gallería Vittorio Emanuele II, Milán entera pasa por esta cruz peatonal entre los escaparates de Prada, Swarovski, Gucci, Louis Vuitton y el único en el que siempre termino por entrar, la Librería Casa Ricordi, un sueño para husmear o adquirir música (especialmente opera) y libros de arquitectura.
10:00

La salida de la Gallería, es obligada por la plaza de L’Scala, un vistazo a los escaparates de Borsalino y pasear por Vía Manzoni en dirección a la Porta Nuova. Frente a Armani, en el 22 de Montenapoleone, existe un pequeño local con la mayor oferta de originales vasos, copas, jarras y tarros de cristal que nos podamos imaginar.



11:30

El metro, de nuevo nos deja en Vía Ambrosio, a un paso del Museo de la Ciencia y Tecnología “Leonardo da Vinci” la rica colección de máquinas, diseños y prototipos del genio toscano nos abruma por su cantidad y visión de futuro, siendo su obra el núcleo central de este curioso y denso espacio expositivo.
14:00

La línea nº 1 del suburbano nos acerca a comer a Vía Durini. El Restaurante Peppino es un lugar de culto de comida en Milán, al margen de modas, el local es acogedor, clásico y con una excelente cocina toscana, desde los entrantes a los postres.
16:30

Vía Durini, como otra muchas calles de Milán, es un espectáculo de moda y diseño, B&B, Joaquín Berao, Cassina, MHVAV, Gervasoni o Bulthaup, son algunos de los vecinos con los que te encuentras cuando sales de Peppino, dejaremos para otro día el triángulo formado por Vía della Spiga, Montenapoleone y Santa Andrea, donde anidan los dioses de la moda.
17:00

El regreso al Hotel, lo haremos paseando, es un buen trecho pero merece la pena, y aún quedan tres horas para la Opera.
Cruzamos en sentido inverso la Porta Nuova y nos adentramos en los Jardines públicos “Indro Montanelli” Abundancia de Olmos, Abetos, Cedros, Hayas, Magnolios, etc. que te propician una fresca sombra con algún detenimiento en las muchas esculturas que visten el parque, a destacar las ecuestres del escultor de Pistoia, Marino Marini.
19:30

El taxi, nos deja en la puerta del Teatro alla Scala, las próximas tres horas las pasaremos compartiendo con el maestro de Lucca, nuestras mejores emociones y Turandot, la princesa de hielo nos pondrá de los nervios con sus caprichos de niña malcriada. Dirige Georges Prétre y en el escenario Alexandra Marc, Andrea Papi, Cristina Gallardo y Nicola Martinucci, me quedo pegado a la butaca de patio y no me quiero levantar, hasta que vienen amigablemente los apuestos empleados de sala con sus negras capas españolas a recordarme que el espectáculo a “finito”, ...como si yo no lo supiera.
23:00

El lobby del Michelangelo, nos recibe con una copa y una fuente de frutos secos. Todavía entre nubes, flotando por la mágica noche lírica que hemos vivido, repetimos de copa y devoramos el festival de cacahuetes agridulces a dos carrillos.
24:00

Buenas noches, y hasta el próximo día.

7 de julio de 2010

Un día en... Londres


7:30 

Los primeros pasos, son los de un largo paseo por Hyde Park.
Con ropa deportiva, atravesamos en hall del Grosvenor House y una vez en Park Line, buscamos la entrada más próxima al parque.
Iniciamos la marcha y mantenemos un trote uniformemente acelerado. Hace frío en este día de Invierno, frío del que el corredor se sustrae fácilmente por la belleza del lugar, la lenta carrera es privativa de los fondistas que a esa hora de la mañana, se dan cita y comparten los recorridos, giramos en el Speakers’ Corner y seguimos hasta la orilla del Lago Serpiente, a continuación el palacio de Cristal y de nuevo camino del Hotel.

9:00
Sería imperdonable perderse el desayuno continental del Grosvenor House, una ducha lenta, ropa de calle y unas cuantas visitas a las mesas repletas de suculentas y variadas sugerencias para reponer fuerzas e iniciar la visita a la Ciudad
9:45
La primera distancia la cubrimos en Metro, la entrada más próxima esta en la esquina de Park Line con Oxford St. cerca del arco de mármol blanco que da nombre a la estación del suburbano: Marble Arch.
10:15
Después de algún trasbordo, llegamos a nuestro primer destino, una de las librerías más impresionantes de Londres, Waterstone’s, hay otras de la misma cadena en la ciudad pero este edificio tiene algo especial, mantiene el aspecto y sabor de los libreros que le precedieron, la famosa librería Dillons, tal y como la conocimos en Torrington Place. Los encargos son inevitables y nos lanzamos ávidos en busca de las ultimas ediciones en Interiorismo Floral y arquitectura, curioseamos las telas de Laura Ashley y de paso algún que otro cuento desplegable para el niño.
12:00
Es hora de un poco de recogimiento y tranquilidad, de nuevo atravesamos la ciudad por sus tripas y emergemos por la base de la Reina Boadicea, a la que siempre me gusta hacerle más fotos que al vecino Big Ben. Sorteamos el Parlamento y paseamos por los jardines de la Westminster Abbey, dejando para el final una corta estancia en el interior del templo, nos llenamos de misticismo y espiritualidad.
14:00
La elección de un sitio para comer no puede demorarse, en Londres, como en casi toda Europa las cocinas cierran cuando menos lo piensas, TatterSalls Tavern está frente a Harrods, en el 2 de Knightsbridge Green, se come pronto y bien, lo que sea con una buena pinta de Guinness y por llevar la contraria al refranero español ya buscaremos el reposo, la mesa y mantel para la cena, ahora a seguir que la tarde es corta.
15:30
Con una corta espera de 30 minutos cogemos el Tate Boat que une los dos museos del idéntico nombre, un agradable paseo de casi 4 kilómetros por las aguas del Támesis, del Tate Britain al Tate Modern, la galería de arte moderno preferida por el visitante en Londres. Ubicada en una vieja central eléctrica, la galería cuenta con una colección permanente de arte moderno con obras de algunos de los artistas más destacados del siglo XX. Visita obligada a la tienda de la galería y en responsable consecuencia con la crisis, sólo compramos un lápiz bicolor con la firma de Picasso.
17:30
Cruzamos el río por el puente del Millennium y paseamos en dirección opuesta al Parlamento, buscamos sin mucha fe el cambio de guardia de la Royal Horse Guard en Whitehall, somos afortunados y coincidimos con el solemne relevo de caballos y jinetes engalanados, la ceremonia reúne curiosamente menos curiosos de lo habitual y el disfrute es cercano y total.
19:00
Ya ha anochecido y el cuerpo pide una retirada vergonzosa, esta vez será en taxi y nos beberemos la ciudad iluminada, pero antes una visita de cortesía a una de las tiendas inventadas por Terence Conran, los Hábitat de Londres son diferentes a los de España, son un culto al objeto, al diseño de las piezas y útiles domésticos más sencillos y cotidianos, me recuerdan a Vinçon de Madrid.
20:00
Esta noche cenaremos en el Hotel, ni el día, ni las piernas dan para más, la duda es cual de los restaurantes elegir, en el JW Steakhouse la oferta de una parrilla de res americana cortada a mano con una ensalada de verdes es tentadora. En la Sala del Parque la cocina es internacional y el ambiente de una auténtica sala de casa señorial. Mayfair Corrigan, es más relajado, cocina irlandesa con peces silvestres y mariscos.
20:30
Mientras consideramos las diferentes opciones y una vez recuperado el tono, hacemos una previa en la barra del Borbón, seguro que este Dry Martini nos ayuda en la elección.
24:00
Buenas noches y hasta el próximo día.