Mostrando entradas con la etiqueta Valencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valencia. Mostrar todas las entradas

4 de septiembre de 2014

Este jueves, relato. "El Mar, la Mar"


       El Negret llegó por el mar.

     El 27 de mayo del año 1247, Jaime I, otorgó franquicias a los que se asentaran en el Grao de Valencia, a fin de crear una población portuaria a la que llamaron Villanueva del Mar de Valencia

     Cuenta la leyenda, (y como esta, pero con diferentes collares, hay otras muchas) que el 15 de Agosto de 1411 se produjo la milagrosa llegada del Santísimo Cristo del Grao, llamado popularmente “El Negret” por su color oscuro, y el estado en el que llegó tras su incursión por el Río. La imagen apareció en el cauce del Turia que dividía los términos de Russafa y El Grao, dos orillas cuyos pobladores se disputaron la propiedad del Crucificado. Las autoridades de aquel entonces decidieron volver a tirar al Cristo al mar, para ver hacia dónde se dirigía el mismo y resolver así el conflicto.
Al final, las corrientes condujeron la imagen a la orilla del poblado marítimo. El Cristo apareció según unos, levantado como un mástil sobre una escalera de 33 peldaños y, según otros, tendida sobre una escalera.


     Cuenta también la leyenda que, tiempo después de la llegada del Negret al Grao, un clérigo dio un sermón en el cuartel de Cantarranas, en el antiguo asentamiento de Nazaret de Valencia, donde explicó que el origen de la imagen, pertenecía a un judío que se llamaba Mosen Ben Abides y que vivía en la zona de Tortosa. Éste tenía la imagen para aparentar ser cristiano en aquellos tiempos donde la conversión fue obligada, pero la vejaba con despecho cuando estaba a solas con ella. Por ello, al verse descubierto por cristianos viejos, la arrojó al río y su curso caprichoso la llevó a Valencia.

Fuente de consulta: Blog "Pregunta Santoral" de Salvador Raga

20 de julio de 2014

Este domingo, vamos de Museos. "De los Soldaditos de Plomo"

    
     
 L’Iber, Museo de los Soldaditos de Plomo está situado en un antiguo palacio de estilo gótico ubicado en la calle Caballeros, próximo a la Catedral de Valencia. En su origen fue residencia del marqués de Malferit, siendo uno de los edificios de la época mejor conservados.

    En 1893 se realizaron importantes reformas a partir del proyecto del arquitecto Lucas García Cardona. La nueva fachada, vinculada a modelos del renacimiento italiano transformó en buena medida sus espacios interiores durante la segunda mitad del siglo XIX. 
    En la actualidad, se ha configurado como centro cultural de la Fundación Libertas 7.

    Don Álvaro Noguera Giménez, a principios de los años 80, puso en marcha su ansiado proyecto de instalar un museo de miniaturas. Antiguos juguetes conservados desde su niñez, y su condición de ferviente coleccionista, dieron origen al más de un millón de piezas que, aproximadamente, posee el museo como material artístico en exposición, El sueño se hizo realidad al abrirse al público en 2007.

    El Museo de los soldaditos de plomo apuesta por una filosofía pedagógica que tiene como punto de partida la realidad en que vivimos, un mundo de imágenes. Cada escena realizada con soldaditos de plomo implica una gran labor de investigación, no es solo un fin en sí, sino un medio para atraer la atención del público hacia la historia. Nuestro Museo expone hoy en día más de 90.000 piezas al público a lo largo de quince salas y más de mil metros cuadrados. Un verdadero viaje por la Historia Universal y de España en particular para pequeños y grandes, sin olvidarnos de las salas de la vida cotidiana y las exposiciones temporales.

    La Tienda-Librería L’Iber está ubicada en el mismo edificio del museo, en ella se puede encontrar figuritas de coleccionismo, modelismo, maquetas y reproducciones de joyería antigua de los museos más emblemáticos del mundo.
    Los soldaditos de plomo no sólo representan figuras militares y bélicas, este término engloba a miniaturas de todos los ámbitos. Uno de los lemas del Museo l’Iber es: “¡Ni todos son soldados, ni todos son de plomo!”.

  


14 de octubre de 2013

Valencia... hoy.

                                   

25 de agosto de 2013

Los Domingos... vamos de museos. González Martí - Valencia. (9)


El Museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias "González Martí" es fruto de la pasión por la cerámica y el coleccionismo de su fundador, de quién lleva el nombre.

A la extensa representación de cerámica española y extranjera, con especial relevancia de la valenciana, se unen colecciones de artes decorativas y lo excepcional de la propia sede del museo, el Palacio del Marqués de Dos Aguas de Valencia.

                          

4 de marzo de 2013

Calentando motores con el lejano olor a polvora


Os invito a un corto paseo por algunos de los más emblemáticos lugares de mi Ciudad, que estos días se engalana para sus fiestas falleras.
Orgulloso y sensible a unas señas de identidad que pertenecen a otra época y en las que los conceptos no estaban equivocados, ni las tradiciones malheridas. 
Bienvenidos con el fondo musical de una preciosa habanera.

                       

26 de noviembre de 2011

Anochecer en Valencia



El anochecer en Valencia, tiene el color del Flan. Ese amarillo tostado, se refleja en las fachadas a medida que el sol cae y amenaza con esconderse entre las montañas del interior, entre los picos de la Sierra Calderona.

Todavía a unos minutos de desaparecer, (hasta mañana) el sol, mancha las nubes con esa parte tostada sedimentada en el fondo de la flanera que descubre sus sabores concentrados.
Dorados que dejan constancia de un día luminoso en cúmulos anaranjados que se resisten a oscurecer.

Antes, la tarde dio los azules que buscara Sorolla para manchar el blanco de sus lienzos y que juntos, blancos y azules acompañaran en una esplendorosa mañana de playa el paseo de Clotilde y su hija.

El anochecer en Valencia, es sólo una excusa para pintar una fiesta de colores vibrantes en un estilo suelto y vigoroso.                     



23 de septiembre de 2011

Este Jueves/Sábado... relato. Mi calle



Mi calle, es estrecha y larga; al menos, así la recuerdo.

Aquella calle, de casas de un solo piso, tenía nombre de heroína, y ambas –la calle y la heroína- fueron testigos de mis primeros pasos.
Me veo en ella, niño, descubriendo olores, compartiendo juegos, haciendo amigos e inventando enemigos.

Frente a mi puerta, las casas se interrumpían y el sol, se colaba por ese hueco iluminando las fachadas que iban del 60 al 68. Ese gran solar -todavía no robado al campo- era cuartel general de lagartijas, perros, gatos y alguna que otra gallina desertada del corral de la señora Amparo.
Desde mi habitación, adivinaba el paso de los coches por las luces que se reflejaban deslizándose fugazmente por las paredes y el techo en penumbra; quise coger miles de veces aquella luz, que siempre me sorprendía con ventaja.
Calle de panas y boinas, delantales y alpargatas. Y barro, mucho barro que despiadadamente me dejaba la lluvia, para enfado de mi madre.

Sólo tengo tres fotos de aquella calle. En una de ellas se ve el solar, donde se interrumpían las casas, y mi abuela, con la colada repartida sobre el confiado arbusto; recibiendo gratis el Sol a través de linos, lanas y algodones. Yo, con ropa de ensuciar, miraba, que no veía, mientras me comía una yesca de pan con aceite y sal.


En otra, en brazos de mi madre, observaba el solar en busca de lagartijas, gatos, perros o alguna gallina.
Era una calle llena de corazones curiosos, de azulejos de Manises y  miles de sueños que nacían y morían cada año.

De la tercera foto... ni me acuerdo, ni he vuelto a saber de ella.

Más calles, incluso avenidas, en la Gran Vía de Gus y en la calle de la Cultura de Any.

20 de septiembre de 2011

La vieja Fe


Los blogs, son como la bitácora de a bordo en la que cuentas regularmente todo lo acontecido en este barco que es tu vida, y de la que uno es Capitán y Grumete al mismo tiempo.
Al menos esa fue la intención inicial. Pero este diario de plasmar en “intimidad” las cotidianeidades más sobresalientes, al final, se convierte en una arbitraria aportación de mensajes, reivindicaciones, informaciones de carácter general, relatos de ficción y algún que otro cuento en el que nos dibujamos de espalda para disimular.
Yo, lo he hecho y no sé si entonar el “mea culpa”  o simplemente pasar olímpicamente del tema, no sea, que los compromisos se conviertan en costumbres.

Hoy sin embargo, siento la necesidad, o al menos el gusto de contar en este seudo diario particular, una experiencia que me ha dejado totalmente descolocado.

Esta tarde he estado en Urgencias, en el Hospital La Fe de Valencia... No, el nuevo  no, el viejo, el de siempre. Ese, en el que acudíamos muy a pesar nuestro acompañando a alguno de nuestros hijos con una brecha en la cabeza, o siendo acompañados por alguno de ellos, porque se nos había disparado la tensión. Ese, en el que dábamos mil vueltas para aparcar el coche y que al final lo dejábamos encima de la acera. Ese, en el que la cola de admisiones daba casi una vuelta al pabellón central. Ese, en el que esperabas de pie horas y horas hasta que pillabas una silla donde pasar más horas y horas esperando con ansiedad creciente un chirriante altavoz que te señalara con el dedo liberador diciéndote: “familiares de...” Ese, en el que sabías a que hora de la tarde entrabas, pero no a que hora de la madrugada saldrías.

Bueno, pues en ese Hospital... en el viejo, en el de siempre, hoy, he estacionado en la puerta, me han atendido dos celadores, me han recepcionado, expedientado, acompañado, visitado, radiografiado, diagnosticado, medicado y recetado en menos de 30 minutos. Que podrían haber sido menos, si las dos únicas enfermeras que había, hubiesen dejado los detalles de la próxima boda de la duquesa de Alba para otro día (hay cosas, que no cambian)

No es tan mala la soledad del corredor de fondo, cuando las cosas suceden en silencio apacible, con celeridad y eficacia y sobre todo cuando te aseguran que lo tuyo, no es un desplazamiento de la prótesis de la cadera, (como temías) sino una ligera impotencia funcional, que se soluciona con unos días de reposo.

Así es que como la próxima cita es el 24 con ese extraño y caprichoso invento del Jueves-Sábado de GUS y ANY, con vuestro permiso, me voy a descansar.


28 de mayo de 2011

Valencia... "Ciudad de otro mundo"


La loza dorada o mayólica, es una cerámica con un acabado vítreo especial compuesto con sílice, cenizas sónicas calcinadas, plomo y estaño. En la tercera hornada se aplica a la base de terracota, obteniéndose un reflejo metálico de tacto sedoso y aspecto brillante.
Tiene su origen en el siglo IX, en el Califato Abasí (750 a 1258)

En el año 1855 José Ros Furió, artista valenciano apasionado de la cerámica tradicional, construyó en el barrio de Benicalap de Valencia, la fabrica de mayólicas "La Ceramo". Poniendo en práctica la técnica que había adquirido del también ceramista Bautista Casañ de Manises. Así se inició una de las aventuras del sector cerámico con más fortuna y protagonismo en la técnica del reflejo metálico dentro del movimiento historicista en la arquitectura valenciana.
Hoy, piezas suyas decoran edificios emblemáticos de la capital como el Ayuntamiento, el Mercado Central, la Estación del Norte o el Mercado de Colón.

Esta preocupación por la consecución de la máxima fidelidad en las reproducciones tuvo su máximo artífice en José Ros Ferrandis, nieto del fundador.
La Ceramo continuó hasta 1992 realizando piezas de reflejo metálico con una depurada técnica, mantenida tras la muerte de José Ros Ferrandis, gracias a su hija Pilar Ros.

El edificio, de las pocas representaciones de estilo neomudéjar existentes en la comunidad, tiene más de 155 años de historia, y es una evidente identidad de ese barrio valenciano.
Actualmente se encuentra en una lamentable y grave situación de abandono e irreversible deterioro, lo que le llevaría a la inevitable desaparición.


La situación administrativa en la que está la Ceramo, así como los problemas que el Ministerio de Cultura encuentra para poder ubicar en el edificio la ampliación del Museo de Cerámica González Martí, han llevado al departamento a estudiar la posibilidad de su expropiación. 
De esta forma, la Ceramo, actual joya de la arquitectura industrial aunque en peligro de desaparición, y que estuvo considerada como una de las fábricas más importantes del siglo XIX, mantendría todo su poderío arquitectónico y se convertiría en un espacio cultural.

El Plan de Ordenación Urbana de Valencia (PGOU), no contemplaba la declaración del la Ceramo como Bien de Relevancia Local (BRL), junto a otros edificios que si lo han estado como el matadero municipal, la tabacalera, el mercado de Abastos o la cárcel modelo.

Después de pasar por varios propietarios en los últimos diez años, su actual dueño Nuevas Promociones, Sociedad con domicilio en Madrid, ha solicitado al Ayuntamiento de Valencia, dentro del proceso de revisión del PGOU, que se recalifique el terreno de la fábrica para uso terciario lo que obligaría a renunciar a la declaración de Bien de Relevancia Local. El dueño estaría interesado en levantar allí un centro comercial con o
ficinas. A cambio de l
a recalificación, se compromete a rehabilitar una parte de la fábrica. La oferta, es inaceptable pues supone el derribo de casi toda la fábrica y la pérdida de un 
equipamiento para los vecinos.
El edificio, languidece a la espera de que el Ayuntamiento de Valencia se decida a protegerlo en su totalidad o autorice a su dueño un edificio de cinco plantas.

En el año 2006 la Asociación de Diseñadores se ofreció para rehabilitarla, si la Generalitat o el Ayuntamiento expropiaban el inmueble y cedían el uso durante un tiempo. El proyecto de este colectivo, supervisado por un arquitecto, era un nuevo intento (y serio) por recuperar este inmueble para la sociedad. Anteriormente, en el año 1997, la Consejería de Cultura anunció que rehabilitaría la Ceramo para crear en ella una unidad de recuperación cerámica y una escuela taller; en el año 2002 la Asociación Circle Obert hizo un llamamiento a todas las instituciones (públicas y privadas) para recuperar La Ceramo; Incluso en los presupuestos autonómicos de 2000 se reservó una partida de 50 millones que se utilizó en “otras cosas”

Mientras tanto pasan los años y el complejo fabril se ve colonizado por plantas trepadoras que crecen sin control como resultado de años de abandono. 

Desde mi total desconocimiento me pregunto, ¿porqué después de 20 años, el gobierno, tan dispuesto a invertir en un Ágora 90 millones de euros, en el que en dos años,  tan sólo se han celebrado 2 open de tenis. En promover y organizar campeonatos de fórmula I, financiar con cantidades astronómicas visitas papales, o en expropiar de forma agresiva y arbitraria algunas viviendas del Poblado Marítimo, del Cabañal o del Paseo de Neptuno?  No se moja de forma determinante y compra o expropia de una vez la citada fábrica, rehabilitándola y  dándole un uso cultural del que se beneficien los vecinos del Barrio y en definitiva toda la ciudad.

Algunos valencianos tenemos la sensación de vivir en una casa de Diseño, llevar un traje de Armani y los calzoncillos manchados de mierda.

22 de enero de 2011

Amueblando el Hábitat.


Tienes hasta el 11 de marzo de 2012 para acercarte al Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, y visitar esta exposición.

Con el patrocinio de AIDIMA y la autoría del Proyecto de los diseñadores Vicente Carrasco y Xemi Romany se presenta esta muestra de la realidad de un sector tecnológicamente avanzado, que proporciona una vida más saludable y confortable al consumidor mediante la fabricación de productos innovadores, de alta calidad y diseño.

El espacio expositivo ofrece un recorrido por un ciclo de alianzas hombre-naturaleza:  La biodiversidad del bosque, la sostenibilidad medioambiental y trabajo de la madera y por último, el mobiliario y el hábitat para la calidad de vida.

Partiendo de tres conceptos fundamentales: La madera como material que ha acompañado al ser humano desde siempre, los materiales de futuro y la importancia del sector del mueble y el hábitat.

La madera fue el material que hizo posible el gran desarrollo de la construcción civil y naviera del siglo de oro de Valencia.

En el interior de las Atarazanas ubicadas en el puerto, sus espaciosas naves protegían cubiertas con grandes vigas de madera, el trabajo de construcción de los barcos, encargados de transportar y distribuir los más diversos productos a través del Mediterráneo. Productos que, junto a la alta calidad de su trabajo artesanal, ofrecían como valor añadido una creatividad artística, un carácter formal que supo configurar un lenguaje propio.

Esta doble condición de excelencia de sus productos es el motivo de la elección de Valencia como sede inicial de esta exposición.


9 de enero de 2011

Valencia... "Ciudad de otro mundo"


Extraemos este párrafo de un artículo publicado en la prensa valenciana a principios de Diciembre de 2010

“La Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia ampliará su oferta para las próximas navidades, con una programación especial para toda la familia. En Navidad habrá espectáculos infantiles, la Escuela de Navidad del Oceanogràfic y un mercadillo navideño”.

A priori, la noticia tiene muy buena pinta... ¿y por qué no?
El espacio escénico se presta para este tipo de eventos y damos por hecho que el buen gusto y el control de las instalaciones se aplicará y supervisará como es habitual y preceptivo desde las juntas locales municipales.

¡¡Pues no!!. En el caso del “Mercadillo Navideño”, el buen gusto, la instalación y su supervisión han brillado por su ausencia, consintiendo que este “Mercadillo” se convierta en un basurero maloliente y peligroso.

Juzguen ustedes por si mismos, ante este magnífico reportaje del fotógrafo valenciano Paco Alberola y pregúntense si este espacio representativo del más puro diseño de Santiago Calatrava, merece un tratamiento tan vejatorio e irresponsable.

¿Es acaso esto, lo que se quiere promocionar de la ciudad en un entorno tan  peculiar y representativo de la modernidad Valenciana?
¿Quién ha documentado, autorizado y supervisado semejante despropósito?


Como dice muy bien el slogan publicitario "ESTA CIUDAD ES OTRO MUNDO”












11 de septiembre de 2010

Un día en... Valencia



A Valencia, (la antigua) hay que entrar por la puerta.


8'00.-Desde la plaza de Sta. Mónica cruzamos el viejo cauce del Turia, al principio, el puente ya nos enseña las Torres de Serranos, entrada natural que comunicaba con los caminos que iban a los Serranos, el camino real de Zaragoza y el camino real de Barcelona. Es esta, una de las 12 puertas que custodiaban la ciudad, Gruesos muros de mampostería sólida, revestidos de paramentos de sillería de piedra caliza, traída principalmente de Alginet.

8'30.-En el nº 25 de la calle de Serranos, todavía se mantiene en pie un viejo refugio de la Guerra Civil, curiosa la rotulación que lo identifica en su fachada. En un corto paseo hacia el desayuno, nos saludan a pie de calle, el Palacio de la Generalitat, la basílica de la Virgen, el Miguelete y la Catedral, con paradas obligadas, especialmente en el interior de la Seo valenciana, donde se exhibe en una escondida y minúscula capilla, el Cáliz de la Santa Cena.

9'30.-El olor a chocolate y buñuelos, son las pistas que anuncian la horchatería Santa Catalina, justo enfrente de la torre e Iglesia del mismo nombre, local bullicioso, paredes decoradas con cerámica de Manises, llenas de alegorías a temas valencianos, el sabor y la suavidad de su chocolate tradicional con cacao y canela, junto a los sabrosos buñuelos de calabaza, son un estímulo para empezar el paseo

10’30.-Justo detrás, se encuentra una de las plazas más curiosas y originales de nuestro país, la Plaza Redonda, donde los mercaderes negociaban en sus tenderetes y el público curioseaba en busca de la oportunidad regateando algún que otro precio, publicaciones de lance, cromos antiguos, encajes, hilos, pañuelos, botones, incluso periquitos. Hoy, casi toda la venta se reduce a una repetitiva oferta de recuerdos típicos para los turistas, mientras descansan alrededor de la fuente de piedra y bronce que se levanta en su centro.

11’00.-A pocos metros, en la calle de El Palau, está el palacio del Almirante, edificio gótico en cuyo interior se conservan numerosos elementos originales, un patio central con el pozo y la escalera de acceso a la primera planta, en su interior destacan una galería de ventanas ojivales y un magnífico artesonado decorado con motivos heráldicos.
Por el estrecho callejón que se abre a su izquierda, se accede a los baños del Almirante, una construcción de principios del siglo XIV, que asemeja los Hammam islámicos, siguiendo el modelo de estos con tres salas: fría, tibia y caliente, durante años utilizado como gimnasio de boxeadores de segunda fila, recientemente fue objeto de una cuidada restauración.

12’30.-
Andando, buscamos en el ensanche el mercado de Colón, con casi 100 años de vida, este espectacular monumento es una muestra del modernismo catalán, Mora, su arquitecto, estudió en Barcelona y no pudo sustraerse de las influencias de Gaudí o Doménech i Montaner, con los que compartió taller. Edificio de gusto y tendencias regionalistas, que reflejan la ideología de una sociedad burguesa valenciana en auge en la época. Hoy perfectamente rehabilitado luce mosaicos y revestimientos que contrastan con la estética del nuevo centro comercial que lo ocupa, sus cerchas y arcos interiores, evocan los puestos de ultramarinos y verduras que ocuparon su planta principal durante muchos años.

14’30.-Todavía en el ensanche, elegimos para comer la lambrusquería “Docks” en la calle Conde de Altea, no hace falta irse a la carta, su menú depurativo de cada día es el más equilibrado de la ciudad, espectaculares ensaladas y un segundo a elegir, entre pastas y pasteles de carne o verduras, todo ello cocinado y aderezado con la sutileza y el celo del que mima nuestro estómago; con postre, todo por 6’95 euros.

17’00.-
Delante del puente de Calatrava (la peineta valenciana) nos surge la duda, cruzar para ver el museo de la ciudad, (San Pío V) o pasear por ese mismo lado del cauce, hasta llegar al IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno). Las buenas vibraciones recibidas a la sombra del asimétricamente simétrico puente, deciden por nosotros y apretamos el paso para ver las colecciones privadas de Julio González e Ignacio Pinazo.
Sin palabras nos deja la obra del pintor valenciano, uno de los más brillantes pintores europeos de su época y gran iniciador del camino hacia la modernidad. Muy interesante también el fondo de museo de Arte Moderno, con obras de Calder, Delaunay, Fontana, Klee, Millares, Saura, Crónica, Rauschenberg, Polke o Toledo y muchos más que integran este eje de la Colección permanente.

20’00.-Atravesamos el corazón del Barrio del Carmen, que todavía sigue siendo un basurero con mucha ruina por rehabilitar y hacemos una parada en la plaza del Negrito, cuadrada, pequeña y acogedora, que recibe el nombre del niño rechoncho y moreno que se levanta de la fuente central envuelto en ramas de limonero, del que salen diez chorros de agua, nos regalamos unos momentos de tertulia y descanso, agotando la primera jarra helada de “Agua de Valencia”

21’30.-La noche en Valencia es de azul intenso, las calles estrechas y las plazoletas del barrio antiguo, nos dejan disfrutar acompañados de gente que deambula en busca de la terraza ideal para cenar, cruzamos la Plaza de la Reina, tenemos mesa en uno de los restaurante de moda: “Burdeos in Love” antes de entrar nos llama la atención una pequeña floristería que hay enfrente, en el nº 11 de la calle del Mar, respira diseño y vanguardia en sus escaparates, en el interior, de un cuidado minimalismo, esperan en los estantes, originales y atrevidos trabajos en flor natural, alguien mañana recibirá un mensaje de Amor, escondido entre rosas y orquídeas.

24’00.-
Buenas noches y hasta mañana