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27 de mayo de 2012

A fuego lento. Ristorante Puccini. Lucca


Conocer la historia de uno de tus compositores preferidos es enriquecedor a pesar de que se trate de un personaje tan controvertido como el maestro de Lucca.
Pero comer delante de la puerta de su casa, por la que salió y entró de niño miles de veces a patear un balón de tripas cosidas a mano, o más tarde con alguna de sus primeras partituras bajo el brazo, resulta de lo más emocionante.
La imaginación se hace pájaro, y todo adquiere de pronto el sabor y el color de su Butterfly, o su Boheme, que dicho sea de paso no dejan de sonar por cualquier rincón de la ciudad toscana.


En mercado: 
Farro. 200 gr. - 4 personas (cebada a medio moler, después de remojada y quitada la cascarilla)
1 zanahoria, 1 cebolla, 4 tomates, bacón o panceta 50 gramos, un apio, caldo 1/2 litro, queso pecorino, pan tostado
y aceite de oliva virgen extra
En Cocina:
Remojar el farro al menos durante seis horas en abundante agua fría. Preparar un sofrito con la verdura, cortada muy fina, y el bacón o panceta. Añadir caldo al sofrito junto con el farro y cocer durante una hora. Una vez cocido el farro, añadir pecorino rallado y servir con el pan tostado.


8 de mayo de 2012

Tanzania. Las masái

          


Recogimos a Nema en la puerta del hotel. La joven masài, vestía un precioso Shuka en tonos rojos y azules. Completaban su aire festivo: collares, pendientes, brazaletes, pulseras y un elaborado tocado que casi tapaba su rizada cabeza.
Nema bajó un día a la Ciudad para vender los abalorios que confeccionaba su familia, conoció a un joven tanzano de Arusha, se enamoró y se casó con él.

  
Ni siquiera el Toyota 4x4 pudo con la encrespada colina, En esta época, la de las grandes lluvias, las riadas de agua hieren la tierra con grandes surcos que hacen imposible la conducción. Nema, sacó del interior de su Shuka un móvil marca Samsung y avisó a su familia del leve imprevisto. A mitad del camino nos esperaría su prima Laiza, que nos acompañaría hasta el campamento.
Más de dos kilómetros de valle, sorteando surcos y tierra volcánica arrastrada por la marea del último diluvio. Iniciamos la caminata: Nema, Sebastián mi compañero en el oficio de diseñar, Matie el asistente tanzano que la empresa ha puesto a nuestra disposición “Full Time” y yo. Sólo se oía el viento, baladas de algún lejano rebaño y el ruido sordo de las pisadas sobre la hierba crecida junto a los maizales.

       
Tal y como avanzábamos el paisaje se hacía más fascinante, puro, con olor a silencio y de intensos colores verdes.
Se nos unió al grupo la nueva masài, engalanada para la ocasión con ropas de exultante colorido rosa y blanco, luciendo en sendos tobillos anchas pulseras multicolores. Media hora más y alcanzaríamos el poblado. Nema y Laiza, caminaban a nuestro paso riendo cualquier observación, se diría que no hablaban, su conversación era una risa continua de agudos sonidos que acompañaban con el brillo de sus grandes y redondos ojos.
A lo lejos, esperando en la puerta del vallado, estaba la familia de Nema, la tribu de Imolea. Su madre Kivuyo, su tía Lukinai, su abuela Esta Likimuran, más primas y sobrinos, niños de chocolate, que deshacían su curiosidad clavándote la mirada, buscando un porqué a esas diferencias de aspecto y color, a pesar de sentirse únicos entre tantos iguales repetidos. 
Las mujeres, nos regalan una bienvenida llena de risas y danzas tribales al ritmo de la voz de una de ellas, que tararea un estribillo seguido a coro por el resto. Voces agudas, incansables moviendo rítmicamente los collares de plato que parecen volar en un cuello negro espigado y glamuroso. Orgullosas y presumidos hasta el más mínimo detalle.


Era media tarde, los hombres pastoreaban a varios kilómetros hacia la ladera del Monte Meru, donde los pastos son mayores y la caza es más probable. Ellas, como en toda cultura primitiva, están relegadas a un segundo plano, construyen y reparan la casa, recorren diariamente largas distancias hasta pozos o manantiales para recoger agua y cuidan y educan a sus hijos.
Una vez hechas las presentaciones, las Masài, nos invitan a pasar al interior de la cabaña que parece más importante, la única que tiene una pequeña placa solar sobre el chamizo exterior. No cabemos todos, el interior es diminuto y el brillo de sus ojos se acentúa sobre la oscura piel que parece más negra en la penumbra. El momento es mágico, la abuela Esta se incorpora y vacía el contenido de sémola de maíz en una botella de calabaza, con leche en su interior, lo mueve hasta marear nuestra mirada y vierte el contenido en cuatro tazas de barro cocido, el líquido es grumoso, denso el color y difícil el sabor… de algo hay que morir y éste, no sería mal momento.


Hablamos sobre los jóvenes masài, sus influencias del exterior, su fidelidad a las tradiciones, su supervivencia durante los treinta años de comunismo y especialmente, sobre lo poco que hace falta para ser feliz. Las preguntas sobran, el silencio cómplice se posa en el ambiente, en ese minúsculo espacio que compartimos apretados, tan limitado y a la vez tan inmenso.


Tenemos que partir, la tarde se ha pasado volando y de nuevo entre cánticos, danzas y abrazos cariñosos las mujeres y los niños masài nos despiden acompañando nuestros primeros metros de regreso. Anochece en la llanura, de nuevo Neme, Sebastián, Matie y yo deshacemos lo andado en busca del Toyota perdido. Todavía en nuestra retina, la mirada incisiva, el ébano de su piel y los estribillos de colibrí, repetidos a golpe de gorgorito tropical.
Una gente, los Masài, que todavía lucha por saber qué es lo suyo y quiénes son. Guerreros a tiempo parcial, obstinados en congelar el tiempo, que me temo, terminarán siendo unos cromos exóticos en un álbum de fotos.





29 de abril de 2012

Tanzania.


Tanzania no se puede explicar, al menos de una forma lógica, práctica o consecuente con los tiempos que corren. Si lo intentas, resbalas, te pasas o te quedas corto. Pero aún así, con el riesgo de epatar más de lo razonable, merece la pena intentarlo. 
Tanzania huele a Reserva Natural, a picantes y a tinte de mil colores que lucen sus mujeres en una inacabable variedad de estampados con los que lucir sus esplendidos cuerpos. 
Tanzania es intensamente verde desde el cielo y roja a pie de zapatilla. Sus ciudades, a vuelo de pájaro, son un hormiguero de sombras oscuras como el ébano que patean sus caóticas avenidas o pasean lentas, pero sin pausa los campos de maíz recién plantado.



El tanzano es dueño de su tiempo, no tiene prisa, los indios corren por él y también por él, ganan su dinero.
Es el primero en extender su mano en un saludo que empieza con una invitación y acaba con una mirada curiosa, limpia y penetrante. Clava sus grandes ojos en los tuyos y juega a contemporizar en un juego amable que está acostumbrado a ganar. Te saluda dispuesto a negociar a la baja cualquier tipo de complicidad y te despide al mismo tiempo con un… “Jambo, Jambo” sabiendo que a este nuevo conocido, no lo volverá a ver nunca más.


Tanzania y el tanzano van de la mano, pausados, dispersos, arrastrados por movimientos  financieros, inmobiliarios y sociales que les pesan como losas y que en la mayoría de los casos no protagonizan debidamente. Además de su tiempo, son dueños de su cultura, de sus costumbres, de sus lenguas y de una geografía envidiable para el resto del mundo. 
Sería demagógico y tal vez de mal gusto, extenderse en su miseria y escasez, que también las hay, pero su futuro está a la vuelta de la esquina. El reflejo en el espejo de Kenia les ilumina aclarando un porvenir que no se hace esperar. Desde luego que hay muchas, muchísimas prioridades, más importantes que la Modernidad.


Arusha, 29-04-2012



23 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD


Camille soñaba con ver algunas de las maravillas de la Tierra.
Esas, que no siendo las oficiales que ha consagrado la Historia, forman parte del activo monumental de su mundo de Ilusión.
Edificios, Torres, Puentes, construcciones singulares que le habían impresionado desde joven ilustrando las revistas de arquitectura global.
Ahora, adulta, con inquietudes de viajera ávida de grandes emociones, se disponía a realizar parte de ese sueño.
Al caer la noche, Camille se enfrentó a un frío que le cortaba el rostro.

En la navidades parisinas las temperaturas se revelan y se esconden bajo tierra. Los huesos te piden auxilio y los cubres con lanas y algodones.
Todo merece la pena ante el espectáculo inenarrable que supone descubrir desde el Trocadero la majestuosa Torre Eiffel.

Camille, quedó paralizada, hipnotizada por unas dimensiones que nunca pudo imaginar. La Torre encendida de colores, estaba de fiesta. Alegre y juguetona, le saludó con un guiño luminoso que encendió su alma, y le recordó un gigante abeto que lleno de buenos deseos se ponía a sus pies.


Todo el AMOR del Mundo en este año que empieza para mis amigos blogueros, que tanto cariño me demuestran con su compañía y complicidad.


20 de junio de 2011

París, en la distancia.


Un París, que en esta ocasión, sólo lo es en la distancia.

El cielo gris, cubierto de nubes anónimas sobre una panorámica con imágenes familiares. Las torres a lo lejos, como pinchos vueltos hacia el cielo, ausentes y mudos. El Sagrado Corazón, grandioso incluso a muchos días vista. Los museos, escondidos escondiendo sus obras de arte y las calles y avenidas, cercanamente lejos, con los escaparates blindados de luz borrosa.
Y sus gentes... no veía a ninguna gente, al menos ninguna que quisiera ver con detenimiento, con curiosidad, con el olor cómplice de los desconocidos, que se cruzan un segundo en su vida, en una ciudad que no es la suya.

Kilómetros y kilómetros de circunvalación y el peso ingrávido, entre pecho y espalda me privaba de la perspectiva que otras veces dibujó alegrías e ilusiones. Captó sabores e idealizó ese permanente techo gris perla, con un hueco por el que siempre se cuela el Sol.
El Sena, en tramos sin identidad. Aguas industriales, que podrían pasar por las conducidas entre Hamburgo o Liverpool.


Barrios anodinos y extraños, gente anodina y extraña. Y las horas pasan y el día pasa. Encerrado en mi objetivo tampoco veo la luz, hoy no hay luz que ver. Los zapatos se llenan de polvo y el pelo se salpica de yeso y escayola... Los gozos quedan para otro día, las sombras son para hoy.

Amanecí cálido, abrazado a un alma a miles de kilómetros de distancia y dormiré de regreso junto a ella. Definitivamente hoy este París, no es mi París.

4 de mayo de 2011

Este jueves, relato. La comida


Menú degustación:
-1/2 Ensalada de gambas y foie
-1/2 Ensalada de angulas
-1/2 Tacos de bacalao
-1/2 Langostinos
-1/2 Lenguado
-1/2 Rape
-1/2 Perdiz
-1/2 Solomillo
- 1  Postre

Llovía a cántaros. La conducción era lenta y la demora en la carretera la hacía más inquietante.
La mesa estaba reservada para las 21'00 horas. Hoy precisamente era el día en el que el restaurante reanudaba su actividad, después de las habituales vacaciones anuales.

-Buenas noches, mi nombre es Alfredo y tengo mesa para las 9'00, quizá nos retrasemos un poco, esta lloviendo y la conducción es muy lenta.
-No se preocupe D. Alfredo, le esperamos.

De Valencia a Zaragoza, habíamos mantenido el horario previsto, pero la circunvalación en la ciudad maña, estuvo lenta y a veces parada.
Una vez en la autovía de Pamplona, intentamos recuperar el promedio perdido, cruzamos la capital navarra con media hora de retraso, y aún nos quedaba lo peor.
A unos kilómetros terminaba la autovía y empezaba la nacional con su incómoda circulación de doble sentido y sus interminables curvas.
Salvamos el puerto de Azpiroz y repostamos en Tolosa, donde nos dimos cuenta de que: ¡Oh dios! Teníamos una rueda pinchada.
Seguía lloviendo.

-Buenas noches, soy Alfredo, lamento comunicarle que nuestro retraso va a ser algo mayor, estamos en camino.
-No se preocupe D. Alfredo, conduzca tranquilo, le esperamos.

Entramos en San Sebastian, acompañados de un pertinaz chirimiri, lo suficiente como para ralentizar la velocidad. Sólo quedaba atravesar la capital donostiarra y cruzar el río Urumea, por el puente de Santa Catalina.

-Buenas noches, soy Alfredo de nuevo, llegamos en unos minutos, buscamos aparcamiento.
-No se moleste D. Alfredo, nosotros aparcamos su coche, esperamos en la puerta con un paraguas.

Eran las 22'30 cuando entramos en el restaurante, el resto de los comensales nos miraban como si estuvieran al  corriente de las peripecias de nuestro accidentado viaje. En el hall se nos acercó un señor a recibirnos, nos saludó, se interesó por nuestro estado de ánimo y después de acompañarnos a nuestra mesa nos dijo:

-Soy Juan Mari, relájense, pónganse cómodos, que después de esos meritorios 600 kilómetros, esta noche, yo elijo por ustedes.


24 de agosto de 2010

Un día en... Venecia




El Hotel NH Laguna Palace, está en Mestre, un distrito próximo a Venecia, fuera del circuito turístico convencional, lo que permite abandonarse en la noche con un silencio y tranquilidad reconfortante después de una jornada de ruidosos paseos entre multitudes, inevitable en cualquier época del año en Venecia.
9:00
En 15 minutos, un coche del Hotel nos traslada a Piazzale Roma, principio y fin de trayecto de todos los “Vaporettos”. La línea 1, nos lleva a la Plaza de San Marcos, un paseo por el Gran Canal, que se convierte en la primera gran experiencia de un recorrido lleno de encantos. La navegación por los canales es lenta, en claro contrapunto con la activa marcha que imponen las rutas turísticas en tierra firme por el resto del Estuario.
9:30
Casi 100 metros de altura a escalar, en uno de los dos ascensores hasta cubrir el mirador de la Torre del Campanille, coronado por la veleta dorada de un ángel y una de las vistas más impresionantes de la “Serenisima”. Una de las muchas recreaciones que justifican una larga presencia en la emblemática “Piazza”: el Palacio Ducal, la Basílica de San Marcos, la Torre del Reloj, la Biblioteca Sansoniviana o las dos columnas que te reciben, de San Marcos y San Teodoro.
12:00
Por la parte trasera del Palacio Ducal, transcurre el Río di Palazzo, desde su desembocadura en el Gran Canal, se puede admirar un bello y barroco puente cubierto, el de los Suspiros. Camino de los presos hacia su ejecución, junto con el de Rialto, son los dos puentes más famosos de Venecia.
Retrocediendo un par de manzanas, en el mismo lado del canal, esquina con la calle Vallaresso, está uno de los locales clásicos de la ciudad, Harry’s Bar, frecuentado por mitómanos, en busca de huellas de personajes universales, (Chaplin, Capote, Toscanini, y Hemingway… por supuesto) volveremos en otro momento a probar la sublime invención de su dueño Cipriani, el “Carpaccio” de ternera.

Aprovechamos que no hay muchos parroquianos y nos regalamos un “Bellini” delicioso cóctel de la casa a base de champagne y melocotón.



13:00
De regreso, el vaporetto nos acerca a la parada de “Accademia” vemos la fachada principal del palacio Venier del Leoni, desde 1949 convertido en la Fundación Peggy Guggenheim, donde esta inefable norteamericana reunió la más importante colección de obras de arte contemporáneo de Italia, el acceso es por la parte trasera, un pequeño jardín con esculturas de Moore, Giacometti, Caro, etc. y varias salas con pinturas de Picasso, Pollock, Kandiski, Mondrian, Magritte entre otros. Aprovechamos la hora y comemos en su alargada cafetería unas excelentes pastas. Entre tanta extasía de obras de arte, nos quedamos con la escultura de Marino Marini que preside la fachada del canal “El Ángelo della Citta”, sublime y provocativa.

17:00

Nos perdemos entre callejuelas estrechas y húmedas, es el laberinto más encantador del Mundo, por fin subimos los peldaños del Puente del Rialto, y asomados desde el centro, levantamos la mano, devolviendo el saludo a los navegantes que desaparecen complacidos por el gran ojo central.
A dos pasos está la Scuola Grande di San Teodoro, en el campo de San Salvatore, el concierto es a las 18’00 horas, en su interior, la orquesta “I Musici Veneziani” compuesta por una selección entre los más grandes virtuosos venecianos y ataviada con exquisitos trajes del siglo XVIII. La impecable ejecución de las Cuatro estaciones de Vivaldi, hacen de este concierto una gloriosa e inolvidable experiencia.



20:30

De nuevo en dirección al corazón de Venecia. El prestigioso hotel de lujo Bauer, se encuentra en el Campo di San Moisè, a tan sólo 5 minutos de la Plaza de San Marco y de las tiendas más elegantes de Venecia. Es caro, carísimo… pero su terraza ajardinada es mágica y accesible, ofrece a sus visitantes una magnifica vista en primera línea del Gran Canal, el ir y venir de las góndolas te sustrae mientras anochece. Un par de copas, mientras Venecia entera pasea balanceándose al ritmo de algún lejano “O Sole mío”

23:00

Vaporetto a la Plaza de Roma y taxi al NH. Con el tiempo justo, antes de que cierren la cocina del hotel, compartimos unos platos fríos con nuestros vecinos de mesa, la tripulación del vuelo de Iberia, recién llegados y en cuyas manos estaremos mañana de regreso a casa.

24:00

Buenas noches y hasta mañana.

7 de agosto de 2010

Un día en... San Sebastián



8’00.-Desayuno en el Hotel Villa Soro.
En 1898 Don Ramón Londaiz, construyó esta villa llamada Eguzki Soro para su hija María, con motivo de su matrimonio con Don Luis Gaytán de Ayala. Cuidadosamente rehabilitada y declarada Patrimonio Histórico de la Ciudad de San Sebastián, mantiene el estilo de principio de siglo, con unos jardines de extraordinaria belleza.

9’00.-Un taxi, nos deja en la puerta del Ayuntamiento, quedan a ambos lados, respectivamente el Boulevard y el Náutico, e iniciamos un largo paseo desde los jardines de Alberdi Eder por todo el arco de la Concha. Los primeros saludos nos lo dan los Tamarices, acercándonos sus ramas hasta acariciar nuestras cabezas.
El caminar es lento y entretenido, a la derecha la playa, con su particular visión de la isla de Santa Clara y a la izquierda las inconfundibles mansiones y palacetes que miran al Mar, dejamos el Hotel Londres y La Perla, hasta cruzar el túnel de lo Antiguo, que da paso a la playa gemela de Ondarreta.

10’00.-Llegamos al corazón de la esencia de San Sebastián, El Peine de los Vientos. Los tres aceros filtran el aire, salpicados una y otra vez por las olas que rompen en el frente del malecón, de vez en cuando las troneras escupen al cielo llamas de agua micro goteada acompañada de un profundo grito con el que el viento del cantábrico reclama su atención.

12’00.-Regreso al centro de la ciudad, con el tiempo justo para visitar la Catedral del Buen Pastor, que aunque se inauguró en 1.897, sólo lo fue 56 años más tarde, construida con sillería de piedra arenisca procedente de las canteras del monte Igueldo y dotada de importantes vidrieras de Juan Bautista Lázaro, así como varias gárgolas y pináculos.

13’30.-Decidir un sitio para comer en San Sebastián es tarea difícil, es tanta y tan buena la oferta, que siempre quedan remordimientos por los sitios que no han sido elegidos, así que, por una vez decidimos salir de la ciudad y aventurarnos en la búsqueda de una sidrería en pleno valle, a las afueras de Astigarraga. En 20 minutos nos plantamos en el camino de Petritegui. El Caserío, huele a leña y a manzanas, parece sacado de una película de Julio Meden, excelente tortilla de bacalao y buey crudo con patatas braseadas, la sidra, toda cuanto quieras te la pones tu de las barricas del llagar.


16'30.-De nuevo en el Boulevard, empezamos el asalto a la tarde en Dickens, dicen que Joaquín hace el mejor Gin-Tonic de España, eso lo sabe bien Alfredo Landa, aunque presuma de que efectivamente lo es, pero después del suyo.
Sin embargo a esa hora me inclino por su impecable Irish coffee, elaborado a la vista con un mimo indescriptible.

17’30.-Cruzamos el Río Urumea por el puente de Zurriola, en dirección al Kursaal, los dos cubos de Moneo, almacenan toda la luz del atardecer donostiarra y reflejan el cielo como cajas de espejos gigantes, la playa del barrio de Gros, abierta al Mar es lógicamente más viva que sus hermanas. 800 metros para un paseo de ida y vuelta, por lo que fueron dunas y arenales entre el río y el monte Ulía.



19’30.-Nuestra siguiente cita es la Plaza de la Constitución, auténtico ejercicio de equilibrio y orden arquitectónico, corazón de la parte vieja, curiosamente numerada en el frente de sus balcones, recordando que un día fue emplazamiento de un coso taurino, y también sede del primitivo ayuntamiento y la Biblioteca Municipal. Un descanso en alguna de sus terrazas con la mirada perdida en las farolas y los soportales es el mejor prólogo para una inmediata peregrinación en búsqueda y degustación de los famosos pintxos.

20’30.-Empieza la procesión de la banderilla y el clarete, las calles de la parte vieja están muy concurridas, entramos por el portal de la calle del Puerto y nos dejamos llevar, Martínez, Txepetxa, Goiz Argi, Gambara, A fuego negro y rematamos la faena en La cuchara de San Telmo, innovador, atento al detalle, escondido, pero de gloriosas degustaciones.

23’30.-

Buscamos el Lobby del Hotel Maria Cristina para despedir el día con un último café. Elegante, tranquilo, cómodo, espacios de densa y cuidada ornamentación. Allí mismo, pedimos un taxi que nos lleva de nuevo al descanso en el Hotel Villa Soro

24’00.-Buenas noches y hasta otro día.

21 de julio de 2009

...La Paz, de la Baranda

La Baranda, es un Hotel Rural ubicado en el casco antiguo de Chulilla, en la comarca de la Serranía del Turia.

Este, es un edificio de reciente rehabilitación. Proyecto diseñado y dirigido por la propiedad, con un óptimo resultado en el que las referencias y respeto a la construcción original son manifiestamente acertadas, presencia constante de una viguería de madera aprovechada y una sillería de piedra natural que siguen delimitando los accesos entre plantas, en contraste muy equilibrado con el tratamiento de las nuevas puertas de paso, estructura añadida de hierro negro o acero y alguna referencia al hormigón natural, un pavimento porcelánico gris marengo en el hall, salones y zonas de transito, da paso a una tabla de pino natural como suelo en el interior de sus siete habitaciones, actuando todo el conjunto como un espacio escénico, en el que los actores, cuando se hacen visibles, interpretan una verdadera obra de recogimiento.

La Terraza es un mirador de 80 m2. con una magnifica panorámica de las Hoces del Turia, varias mesas de forja y en las zonas ajardinadas un sin fin de objetos en posición de descanso, algunos de ellos pintados con colores que nos recuerdan el bosque de Oma en el que el pintor y escultor Agustín Ibarrola, trabajo sobre los troncos de los árboles, dejándonos una Obra de gran colorido e intención.

Como todo buen lugar de descanso que se precie, La Baranda también dispone de una zona Spa. Reducida y muy intima, equipada con piscina climatizada y Hammam con cromoterapia.

Dos estancias llaman la atención por la calidez y pureza de su Decoración, la sala de Desayunos (el hotel, no da comidas, ni cenas) con una gran mesa donde se comparten los cafés, los zumos caseros y bollería del pueblo, todo ello recién elaborado, perdiéndose la mirada a través de los ventanales con una visión cinematográfica de las espectaculares hoces y demás gargantas horadadas al paso del Turia.

Y el salón de lectura y descanso, (que no, de Televisión) con amplias zonas de asiento, reproducciones de piezas de Mies van der Rohe y Verner Panton, una chimenea que es el corazón de la estancia y varios ventanales con vistas por un lado a la terraza ajardinada y otro a la montaña.

Un servicio, discreto, atento e impecable, formal y no obstante entrañablemente familiar, en definitiva un espacio para el reencuentro y el descanso en un entorno natural envidiable.

13 de octubre de 2008

...Paradores y Queen

Habíamos perdido la costumbre de utilizar con una frecuencia razonable los Paradores Nacionales de Turismo, hoteles habituales en nuestras escapadas por España, así, de esta forma siempre que lo hacíamos, o bien el objetivo era el propio Parador, o bien modificábamos sensiblemente la ruta y los horarios para hacer coincidir la noche o el mediodía en alguno de ellos.

Este fin de semana con motivo de la asistencia a la boda de un familiar en Albacete, nos hemos alojado en su Parador.
La Red de Paradores es poseedora de establecimientos de bellísima factura entre los que se han rehabilitado y acondicionado Palacios, Castillos, Conventos, Monasterios o Posadas de marcado carácter regional.

El de Albacete es un jardín en el corazón de La Mancha, solitario en una llanura a poca distancia de la Capital, es un edificio de una sola planta en un entorno natural y tranquilo que invita al descanso y al paseo. Esta quinta manchega, presume de un largo corredor perimetral interior de amplios ventanales que dan a un cuidado patio desde donde la luz natural adquiere una presencia confortable.

Los Paradores Nacionales de Turismo, tienen una historia de mas de 80 años, hoy convertidos en una Sociedad Anónima con un único socio que es el Estado Español, su política turística quiere proyectar la imagen de modernidad y calidad de nuestro turismo contribuyendo a la recuperación y mantenimiento del Patrimonio Histórico-Artístico de nuestro país y a la preservación y disfrute de espacios naturales,

Añado algunos datos, durante el ejercicio 2007, la Red facturó 283,77 millones de euros, atendió a un total de 1,45 millones de clientes y sirvió 2,5 millones de cubiertos. La restauración sigue siendo un negocio fundamental para Paradores, que ingresó 131,26 millones de euros, que supone el 47% de las ventas de la Red.

Estos dos últimos párrafos resaltados en color amarillo están extraídos del Plan estratégico Paradores 2004/2008, pero mucho me temo que el de Albacete se les debió olvidar en el intento, porque si bien el entorno, los jardines, el servicio y la gastronomía son de “Matrícula de Honor” las instalaciones en el interior del edificio, las habitaciones y los Aseos son de un "Suspenso Mayúsculo", quizás estaban bien para hace cuatro o cinco décadas, pero hoy su precariedad y falta de actualización claman al cielo, cuidado, que no se trata de ponerlo todo “patas para arriba”, este Parador debe mantener sus señas de identidad, esa misma con la que nació y que nos recuerda una Mancha por la que seguro cabalgó nuestro Hidalgo Caballero de la triste figura y lanza en Astillero.

Hoy, sería difícil señalar cual de todos los frecuentados nos ha gustado más, cada uno de ellos desde su peculiar ubicación, el tipo de Edificio, etc. propone alternativas diferentes y todas apetecibles, pero me atrevería a asegurar que nuestro favorito es el Parador del Emperador en Hondarribia, que a pesar de lo distante, es el que mas hemos visitado, enigmático y majestuoso torreón del siglo X con hermosas vistas sobre la costa francesa y un patio interior decorado en piedra de increíble belleza.

Por una cuestión simplemente práctica no me detendré en glosar las privilegiadas cualidades de estos peculiares Hoteles en los que por una u otra razón hemos disfrutado momentos de singular descanso, solo mencionaré a grandes rasgos algunos de Ellos de los que guardamos más y mejores recuerdos y que en un orden totalmente aleatorio, podrían ser los siguientes:

El Parador de El Saler, recientemente remodelado a tan solo unos kilómetros de Valencia, edificio de concepción moderna y mediterránea, que fue el punto de partida de esta afición en estos momentos un tanto postergada.
Javea, junto al Mar y con su jardín repleto de buganvillas y todo tipo de flores.
El sobrio Palacete de inspiración Mudéjar que lo es el de Teruel.
La agradable Casa Solariega en la villa cantabra de Santillana del Mar con un entorno callejero en el que parece haberse detenido el tiempo.
Olite con sus preciosas vidrieras y arcadas propias del medievo.
Mojácar, edificio de una planta blanco y luminoso con todas sus terrazas sobre el Mar. Las Cañadas del Teide, delicioso refugio en medio de un paraje desértico de intenso color ocre y a la sombra del magnifico volcán.
Cuenca, Convento Agustino del s. XVI frente a las Casas Colgadas.
Cinchón, Calahorra, o Benicarlo, quizá este el edificio menos atractivo de todos con una arquitectura uniforme y anodina.
Alarcón, privilegiado testigo de la Reconquista con una evidente influencia árabe y unas habitaciones que aunque un tanto rancias evocan las más románticas leyendas.
O el noble edificio de estilo aragonés que se alza en la histórica villa de Sos del Rey Católico, cercano a los hermosos valles del Pirineo Aragonés y Navarro.

El Parador Nacional de Antequera en la provincia de Málaga, que fue testigo en Junio de hace ya unos cuantos años del triunfo del Valencia en la Final de la Copa del Rey, que consiguió en el Estadio Olímpico de Sevilla frente al Atlético de Madrid.

El tema “We Are The Champions”, sonó una y otra vez, coreado por las miles de rotas gargantas, que exhaustas no consentían en poner fin a aquella multitudinaria celebración. La canción de los Queen ya se había convertido en imprescindible himno de cualquier acontecimiento deportivo que se preciara.


The Queen y el Valencia, C.F. fueron los Campeones aquel fin de Semana en el Parador de Antequera.

30 de agosto de 2008

...Zaragoza, Expo '08

La exposición internacional Zaragoza 2.008, no es una exposición universal al uso, todo su contenido, su mensaje, es una grandiosa monografía centrada en el mundo del Agua y de la SostenibilidadEsta Expo de Zaragoza, pone un énfasis especial en el gran reto de nuestro tiempo, el desarrollo sostenible, algunos apuntes en esa dirección ya tuvimos oportunidad de presenciar en el pasado Forum Universal de las Culturas de Barcelona en el 2.004.
En esta ocasión, todo su contenido adquiere un perfil singular que la distingue y magnifica de otras de similar temática. La de Autor, es una vez más el instrumento eficaz que nos atrae arrastrándonos a una visita obligada en perfecta comunión con los mensajes de atención con los que esta representación de la Humanidad nos advierte al menos durante estos tres meses de una inminente destrucción del Hombre y su hábitat natural y nos señala el Agua como “instrumento para garantizar nuestro futuro”.
 La visita a la Exposición se convierte en una aventura de recorridos globales o comunicaciones individuales, ambas a gusto de consumidor, espectáculos conceptuales de gran nivel y atractivo o foros familiares con entrañable tribalidad, folklore, gastronomía, geografía, arquitectura popular y vanguardista y siempre con el hilo conductor del Agua como valor añadido, equilibrado, razonable, bien medido, en Zaragoza este año el Agua ha cumplido su mayoría de edad. (sólo nos falta cumplirla a nosotros).
A la Expo, puedes venir con guión o sin él, con planos o de memoria, con intenciones concretas o a lo que salga, al final todo se reduce a hacer largas colas o no hacerlas, no me preguntéis porque no quiero hacer colas, (sobre todo aquellas de más de dos horas) por lo tanto elegimos la opción mas activa, y para no ser tan estrecho intercalamos alguna que otra de corta espera y de rápida movilidad, no nos salimos mucho del guión preestablecido.Quiero decir que nuestra hoja de ruta acabó tachada casi en su totalidad y con magnificas y sorprendentes incorporaciones que completaron una larga jornada desde la apertura de la mañana de acceso con telecabina y salida en la madrugada, también con la maravillosa panorámica del recinto desde los cincuenta metros que alcanza de altura la tele cabina a su paso por el cauce del río Ebro.
Amanecimos llorando escuchando jotas con el grupo Raíces Taustanas en la Plaza de Aragón, nos ilusionamos con el despertar de la serpiente del Cirque du Soleil, nos trasladamos a un pedazo de América Latina y tarareamos junto a otras “Te recuerdo Amanda”, aplaudimos en la primera fila del Balcón de las Músicas a la escocesa Julie Fowlis, bailamos al son de la percusión a ritmos subsaharianos, nos deslumbró el espectáculo “El Hombre Vertiente” del bonaerense Pichón Baldinu con una impactante puesta en escena que recuerda a Fuerza Bruta de Diqui James, fundadores ambos de De La Guarda y de madrugada compartimos peligrosas historias de traficantes con los narcocorridos de Los Tigres del Norte.
Ningún edificio brilla como el Pabellón Puente de la arquitecta anglo irakí Zaha Hadid, un gran pez facetado en cuatro vainas, cubierto de escamas de hormigón y fibra de vidrio, por cuyo vientre pasean a diario miles de sorprendidos visitantes. La escultura “el Alma del Ebro” de Jaume Plensa como un gigante guardián del Palacio de Congresos da la bienvenida a los que acceden por la puerta de la torre del Agua. El rascacielos “Torre del Agua” impresionante muro cortina de cristal, con un absoluto vacío vertical obra del arquitecto Enrique de Teresa, nada aconsejable para visitantes asmáticos o con vértigo, mas de 22 alturas con ascensor sólo autorizado para discapacitados con silla de ruedas o papás con carrito con niño. 
El Acuario Fluvial de Álvaro Planchuelo, el mayor del Mundo, con sus cascadas exteriores sobre un muro de roca y vidrio blanco. El pabellón de España, bosque de terracotas cilíndricas, sobre un perímetro de una lámina de Agua, templo de pilares de barro que abandera el conjunto de los espacios dedicados a las comunidades nacionales. Un cesto de frutas de hormigón, cristal y fibra de vidrio es el Pabellón de Aragón de Olano y Mendo, elevado unos metros del suelo sobre tres núcleos estructurales.
Y Comer, ¡a Uruguay! Carne de vacuno con cuatro niveles de asado para elegir, (el sangrante claro) piezas espectaculares de bife ancho o colita de cuadril a la parrilla de carbón y torta de chocolate con dulces de leche, mas de cincuenta jóvenes desenfadadamente uniformados entre cocina, parrilla y sala, atendiendo con rapidez y una permanente sonrisa en la boca.
Y lo mejor: Una vez que la Exposición Internacional cierre sus puertas, la fase Post-Expo comienza para convertir los pabellones en un Parque Empresarial de 160.000 metros cuadrados. El proyecto de reestructuración se ha encargado conjuntamente al Estudio Lamela (autores de la Terminal 4 de Barajas) y al estudio Master de Ingeniería y Arquitectura, y la comercialización de los espacios interiores la llevan a cabo las consultoras internacionales Jones Lang LaSalle y King Sturge. El objetivo de este proyecto es minimizar la inversión en la fase postExpo, es decir, utilizar al máximo la fase Expo manteniendo la filosofía arquitectónica que se está llevando a cabo, además de conseguir la máxima versatilidad en cuanto a la futura comercialización.