29 de diciembre de 2011

El barrio.


El barrio es un submundo lleno de estímulos próximos, se podría decir que es un añadido al resto del universo con colores propios. Ambos parece que funcionan a pesar el uno del otro o al menos con actitud diferente aunque paralela.
Pero sólo es una apreciación, pues el Barrio es receptor directo de los accidentes universales, y la primera y única víctima de los personales.

En el barrio, uno, desarrolla su integración y decide o no, formar parte de un conglomerado de anónimos con nombre.
Por encima del nombre, el barrio es honesto, espontáneo, abierto y solidario; como también es cruel, injusto, alevoso y distante.
No hay que exigirle mucho, más bien dejarse llevar y no perder detalle. Al fin y al cabo durante cada día y de forma invariable te presenta escenas como estas:

-Don Tomás, su cafelito como cada día, tocadito de leche...
-María, hoy te he guardado estas manzanas, para el niño...
-Padre, que llama Toni el de la farmacia, que si sube a pincharle...
-Pepi, me han dejado esto para ti mientras no estabas...
-Doña Amparo, si va al centro, suba, que me va de paso...
-Josefa, ¿le habrá sobrado un poco de perejil...?
-Lola, hoy tengo esa merluza especial que tanto te gusta...

Este barrio, lo he vivido esta mañana. Supongo que tiene que ver con que son Navidades. El otro, el de las envidias, los chismorreos y las críticas desaforadas, lo dejo para Agosto, que la mitad de ellos están fuera.

Foto de Paco Alberola 

28 de diciembre de 2011

SE VENDE


Mucho me lo he pensado, pero la salud es lo primero, sobre todo la mental.
Mi médico ya no sabe por donde tirar, ¡abandona! se le agotaron los tratamientos y va a pedir una segunda opinión, (como si no estuviera claro)

Lo vendo... si, si ¡LO VENDO! A grandes males, grandes soluciones, y se trata de él o yo.
Así es que, para el que todavía no se haya vuelto loco, ahí va esta propuesta irrevocable.
   

24 de diciembre de 2011

La poesia de sus ojos



A menudo, cuando llega la noche, se me lleva un hada: la belleza de sus ojos -negro intenso sobre mar blanca- siempre inciertos ante la mirada. Y así celoso voy enhebrando canciones que me acerquen a ellas. 
Pero... la poesía de sus ojos sé que no podré escribirla, todos los versos que pudiera hallar en el papel se me morirían del dolor de no ser fieles.
Pero sé que jamás me cansaré de perseguir este lenguaje amigo que me acerque a la poesía de sus ojos aunque no pueda escribirla, pero así lucharé conmigo esperando siempre un amanecer ávido de sorprender sus miradas.
                                                         


23 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD


Camille soñaba con ver algunas de las maravillas de la Tierra.
Esas, que no siendo las oficiales que ha consagrado la Historia, forman parte del activo monumental de su mundo de Ilusión.
Edificios, Torres, Puentes, construcciones singulares que le habían impresionado desde joven ilustrando las revistas de arquitectura global.
Ahora, adulta, con inquietudes de viajera ávida de grandes emociones, se disponía a realizar parte de ese sueño.
Al caer la noche, Camille se enfrentó a un frío que le cortaba el rostro.

En la navidades parisinas las temperaturas se revelan y se esconden bajo tierra. Los huesos te piden auxilio y los cubres con lanas y algodones.
Todo merece la pena ante el espectáculo inenarrable que supone descubrir desde el Trocadero la majestuosa Torre Eiffel.

Camille, quedó paralizada, hipnotizada por unas dimensiones que nunca pudo imaginar. La Torre encendida de colores, estaba de fiesta. Alegre y juguetona, le saludó con un guiño luminoso que encendió su alma, y le recordó un gigante abeto que lleno de buenos deseos se ponía a sus pies.


Todo el AMOR del Mundo en este año que empieza para mis amigos blogueros, que tanto cariño me demuestran con su compañía y complicidad.


15 de diciembre de 2011

Este jueves, relato. Una foto y su porqué.


Si alguno de mis suspicaces lectores, (que los hay) tuviera la mala idea de llegar a alguna conclusión a la vista de esta foto, habría que advertirle que nada más lejana de la realidad es esta pose de autosuficiencia.
Es aparente tanta posmodernidad, la seguridad que se dibuja en este ensayado gesto es alquilada, junto con el resto del atrezzo que completa la escena y que ya debería devolver.

No todos sabemos no ser jóvenes, naturales o transgresores. Algunos nos tenemos que vestir de alternativos y rezar para dar el “pego”.
Pero la vanidad... hay la vanidad, cuánto nos hipoteca.

Sin embargo, empiezo a sospechar que no es tan mala esa “pasta” de la que estamos hechos los abuelos. Y si nos buscáis un poco, aun encontrareis alguna neurona virgen y fértil.

Visto así, dejemos la foto como está, que al fin y al cabo es la mía y me la hice yo.

Gracias a Mónica por su magnifico regalo, que ha sido el motor para argumentar esta convocatoria.

En su Blog y en el de Gus, hay más explicaciones de las fotos que componen la Orla Navideña  

8 de diciembre de 2011

Este jueves, relato. "Borrachos"


Remasterizado, corregido y programado, publico este divertimento, mientras me congelo en tierras del transilvano Drácula.

Impenitentes borrachos

Hacía una noche de perros, llovía a cántaros y los parroquianos se refugiaban entre aquellas gruesas paredes que protegían el interior de la Venta conocida como de El Toboso. Las jarras del mosto manchego corrían de mesa en mesa, en especial en aquella del fondo, donde inestables siluetas, competían ironizando sobre los pormenores de sus recuerdos. Ebrios de vino y pasión, agudizaban sus ingenios para descabalgar al otro, provocando cómplices risotadas entre la cada vez más divertida concurrencia.

Miguel, con su enésima jarra en la mano arrastraba las palabras, gruesas y sentenciadas por los efectos del rojo caldo; que en ese momento, avanzada la madrugada, evidenciaban su ebriedad.

Guillermo, algo menos consumido, sutil y agudo respondía con la lengua trabada, inmerso en una densa borrachera, que había paralizado los escasos músculos de su cuerpo, excepto los del decir.

-Su prosa Don Miguel,  fue cansina y vulgar, ¿que otra cosa se puede esperar de una historia de caballerías y algún burro, alrededor de un hidalgo venido a menos, que ausente de cordura se cree un caballero andante?-

-¿Como se atreve Don Guillermo?, si de su cursi pluma sólo emanaron tontas reflexiones sobre lo trascendente de la vida, una vida que seguramente no vivió y en la que sólo describía por exigencias del encargo.-

-¿Tontas...? llama a esas sublimes vidas, capaces de expresar en un trabajadísimo y estilizado lenguaje las más bellas e inauditas acciones... ¿que me dice de su Alonso? Extravagante, desatado en sinrazones, cómico hasta el ridículo.-

-Su merced, esta borracho y desvaría, ¿que mayor realismo que esta parodia fantástica? construida con prosa y versos, rica en géneros trágicos y cómicos, con discursos fabulados que le dieron ese carácter polifónico.-

-La única polifonía que le intuyo, mi querido seudo-literato, es la de una verborreica parodia y burla de un esperpéntico galán venido a menos, que se vio denostado por la dama de sus fantasías, obsérvese en cambio la pasión correspondida de mis jóvenes Romeo y Julieta.

-¡Ventero! Ni una jarra más a este advenedizo autor de Sainetes de tres al cuarto, que ni siquiera los propios ingleses pudieron entender, cuanta osadía, comparar el amor de mi hidalgo hacia su enamorada, con un caprichoso encoñamiento destinado al fracaso.-

El ventero, que conocía de sobras las interminables reyertas literarias de aquellos dos impenitentes borrachos, dio por acabado el encono verbal de esa madrugada y comprobado que el tiempo había escampado, invito a todos a abandonar el Mesón.

Abrazados, apoyándose jarra con jarra y tambaleándose a cada paso, Don Miguel y Don Guillermo intentaron adivinar el camino de regreso al Asilo, al tiempo que gritaban al cielo... ¡Astuuuurias, patria queriiiidaaa!...  


Más tocados por la bebida en la taberna del Gus

30 de noviembre de 2011

Este jueves relato, "Mas cotas"


Nunca he tenido mas cotas que las de mis planos. Las primeras, a mano, titubeantes, limitadas en ambos extremos por flechas irregulares que querían ser perfectos isósceles durmiendo al sol.
Más tarde las plantillas les dieron una forma bonita, equilibrada y uniforme. Pero sólo eran mas cotas a añadir a los esquemas. Tomaban protagonismo rellenándolas de negro con el riesgo de que destacasen más que el propio dibujo.

El placer de disponer de mas cotas vino con la modernidad, con una orden se decidía el grueso de la línea, la forma del triángulo y el color del relleno. Curvadas, rectas o zigzagueantes. Precisas, con decimales, cursivas y en negrita. De un vértice a otro, de un lado al siguiente. Radios, diámetros. En fin, un verdadero placer para la delineación.

El tener mas cotas, es una de las mayores satisfacciones de mi vida, te ayudan a conocer las distancias, incluso las tuyas propias. Siempre están cuando las necesitas, sin pedir nada a cambio, sólo con regalarles una relevancia relativa en su incondicional compañía.
Mantienen su postura con imperturbable fidelidad e invariablemente ceden a tu capricho si decides cambiarlas de ubicación.
Te acompañan en las copias, indistintamente de la cantidad o el tamaño y disimulan su celo, aunque compartan plano con otras de diferente color y longitud.

Me hago cargo de la responsabilidad de mantenerlas aseadas, precisas e inconfundibles. Cada una de ellas cumple una función determinada y yo debo conseguir algo tan simple como su nitidez, la claridad de su interpretación y la resolución de su lectura. Limpio su entorno y mantengo viva nuestra relación, y no olvido que existen muchas mas cotas. Algunas de ellas se pierden abandonadas a la luz del sol y a la humedad que arruga su soporte, desvirtuando su esencia y acelerando su desaparición.

Dedicado a todos los jueveros que tienen mascotas de verdad y no como las mías.


26 de noviembre de 2011

Anochecer en Valencia



El anochecer en Valencia, tiene el color del Flan. Ese amarillo tostado, se refleja en las fachadas a medida que el sol cae y amenaza con esconderse entre las montañas del interior, entre los picos de la Sierra Calderona.

Todavía a unos minutos de desaparecer, (hasta mañana) el sol, mancha las nubes con esa parte tostada sedimentada en el fondo de la flanera que descubre sus sabores concentrados.
Dorados que dejan constancia de un día luminoso en cúmulos anaranjados que se resisten a oscurecer.

Antes, la tarde dio los azules que buscara Sorolla para manchar el blanco de sus lienzos y que juntos, blancos y azules acompañaran en una esplendorosa mañana de playa el paseo de Clotilde y su hija.

El anochecer en Valencia, es sólo una excusa para pintar una fiesta de colores vibrantes en un estilo suelto y vigoroso.                     



8 de noviembre de 2011

Este jueves, relato. La Petite Mort


"Une autre petite mort"

Le golpeó de repente, era una lluviosa mañana de Domingo.
Pensaba que todo era una misma vida. Sin embargo, cuando esa parte de su alma se desprendió del resto, se sintió mutilado. Algo se le había descolgado y no obstante, seguía caminando.

En su corazón el trozo más grande que le quedaba continuó latiendo, a pesar de no entenderlo pidió explicaciones:
-no importa- le contestaron desde la otra parte de su mente.
Incompleto siguió su camino, pensando que en cualquier momento su descompensación le daría de bruces en el suelo. Estaba falto de equilibrio, sorprendido por la ausencia de entendimiento y por un futuro al que se le acababan de extraviar algunos objetivos vitales.

Pensó que cuando la duda se aloja en el fondo de la barrica, poso y dudas saben amargos, saben a desconcierto, y en los primeros pasos las emociones se tambalean inseguras. Falta la referencia, el norte, y el castillo se pixela hasta derrumbarse a pedacitos.

Su parte sana, -la que todavía le quedaba- siguió bombeando oxígeno, hasta recuperar la verticalidad. Anduvo unos metros más y avanzó hacia un horizonte borroso –no tenía otro-

Nunca un desencanto amoroso, había seccionado tanto una vida. Esta vez no había sido la perdida del estado de conciencia post-orgásmica. Esta vez era un apéndice vital que dejó una larga sombra de mariposas muertas. Todas ellas con el color rojo pálido de la petite mort.



19 de octubre de 2011

Este jueves, relato. Mitos, Leyendas y Creencias

                           

"Ojos que no ven, corazón que no siente"...

Pero ella sentía, y lo sentía multiplicado por dos. Próximos el uno junto al otro.

Cada mañana, el despertar de María era un prólogo estimulante, una fiesta para sus sentidos. Juntaba ilusiones. Abría los ojos y entre sombras, disfrutaba como lo hace una niña con su primera muñeca.
María no veía, pero había aprendido a mirar y en esa permanente oscuridad, el resto de sus sentidos imaginaban en Technicolor.

Un giro suave, un golpe a traición, un bulto que desperezaba. Todo era una amable visión sintiendo como la naturaleza de su cuerpo dibujaba una forma armónica.

¿Cuántos colores existirían que ella no había visto?... ¿y cuántos, los miles que nunca verá?

No era lo que sus ojos no veían lo que más le ocupaba, no tenía que indagar, divagar o imaginar. Su luz era de color azabache y el ser que anidaba en su vientre, la recibía como un tesoro por explorar en el fondo de su invidencia.

12 de octubre de 2011

Este jueves, relato. Voces


Voces y voceros.
Abrieron la boca y gritaron, y su grito movilizó.
Abrieron la boca y sentenciaron, y su sentencia se perpetuó.
Abrieron la boca y escupieron, y su descaro escandalizó.
Abrieron la boca y regalaron y su desenfado se convirtió en carcajada.

"Por orden del señor Alcalde, se hace saber... que el Ayuntamiento ha decidido conceder derechos a los animales"
(Pregonero de Torrecilla del Rebollar, Teruel)

“Si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar”
(Manuel Azaña)

“La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte...”
(Groucho Marx. Una noche en la ópera)

"La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas."
(Karl Marx. El Capital)

“The answer, my friend, is blowin' in the wind, The answer is blowin' in the wind”
(Bob Dylan, La respuesta está en el viento)

“En un lugar de la mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”
(Cervantes. El Quijote)

“A Dios pongo por testigo de que no lograrán aplastarme, viviré por encima de todo esto, y cuando haya terminado nunca volveré a saber lo que es hambre…”
(Vivian Leigh, Lo que el viento se llevó)

“Españoles...”
(Francisco Franco)

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”
(Albert Einstein)

“Tócala, Sam. Toca As time goes by

(Ingrid Bergman. Casablanca)

 

“El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”

(García Márquez)

Y siguieron abriendo la boca, para regocijo de todos nosotros.


5 de octubre de 2011

Este jueves, relato. Ídolos


¿Ídolos?
No, no quiero adorar a los a los ídolos, ni siquiera copiarlos... ¡Quiero ser uno de ellos!

A mi manera. De minorías. Sin cualidades extraordinarias. Con logros ordinarios. Sin  riquezas desmedidas. Con capacidad para seguir sonrojándome. Sin implantes sociales en los que me diluya hasta la dispersión. Con libertad para avergonzarme cuando la situación lo requiera.

¿Ídolos?
No, no quiero engordar en soledades multitudinarias.

Quiero estar acompañado, sentir el afecto en la cercanía y más aún en la distancia. De horarios tempraneros y comidas frugales. Crear para mí y enamorarme de lo que creo y después... regalarlo.

¿Ídolos?
No, no quiero competir por una meta y dejarla atrás en la carrera. No al los 1. No a los Ases. No a los Oros, ni a los laureles. No a los Guinness ni a los Nobel.

¿Ídolos?
No, no quiero seguir engañándome.
Y ahora que nadie me ve... se me cae la baba de admiración por: Pedro Cavadas, Leo Messi, Lluis Llach, Giuseppe Verdi, Pau Gasol, José Luis Garci, Luciano Pavarotti, Tadao Ando, Rafa Nadal, Mercé Rodoreda. Si, ya se, ídolos de barro, de andar por casa, de cabecera... pero ídolos al fin y al cabo.

Más ídolos en el balcón de mi "ÍDOLA"
   

2 de octubre de 2011

FUERZABRUTA

                           
En Marzo de 2008, presencié en el Daryl Roth Theater de New York, un espectáculo que fue una fiesta para los sentidos y que todavía hoy, su recuerdo, me sigue fascinando.

Fuerzabruta, es un desafío que te rodea de principio a fin.
Fuerzabruta, es hoy, no mañana, ni el futuro, ni la obra que se repite una y otra vez desde el pasado, Fuerzabruta, es ahora. Un fenómeno natural inevitable. El resultado de millones de años que tienen su origen en el fondo del Océano, en el fondo de los vasos, en el caminar por la vereda.

Todo lo que sucede en Fuerzabruta es real. Tan real como nosotros. No hay decorados. No hay convenciones teatrales. Todo tiene un rol en la acción. Y nosotros también. No existe en la obra el concepto de significado o representación. Una puerta es una puerta. No significa ni más ni menos que eso. Tampoco el vestuario, las luces, la música ni los gestos. La luz roja es una luz roja o lo que usted quiera. El lenguaje es abstracto, sí, cada uno piensa lo que quiere. Nadie sabe el significado de la obra, porque no lo tiene. 

El espacio se modifica y te acompaña durante toda la obra. Es fundamental que nada sea previsible. No te avisan. La sorpresa no es un efecto, es un estado constante y necesario para la efectividad de la obra. Para modificar profundamente su anodina realidad en una realidad extraordinaria y no estamos emocionalmente a salvo en ningún momento de la obra.

Fuerzabruta viene a Madrid. Estará en cartel en el Teatro Circo Price, del 11 al 23 de Octubre de 2011.

Fuerzabruta nace a finales de 2003. Los argentinos Diqui James y Gaby Kerpel, fundador y compositor respectivamente de De La Guarda, se embarcan en un nuevo proyecto con el objetivo de crear una compañía que continúe la búsqueda creativa, de motivación e innovación.Fuerzabruta se estrenó en 2005 en Buenos Aires y desde entonces ha recorrido los mejores escenarios del mundo. Nueva York, Londres, Lisboa, Bogotá, Miami y el prestigioso Festival Fringe de Edimburgo, donde consiguió un gran éxito de crítica y público, son algunos de ellos.

Si podéis, ¡¡no os la perdáis!!


                           


23 de septiembre de 2011

Este Jueves/Sábado... relato. Mi calle



Mi calle, es estrecha y larga; al menos, así la recuerdo.

Aquella calle, de casas de un solo piso, tenía nombre de heroína, y ambas –la calle y la heroína- fueron testigos de mis primeros pasos.
Me veo en ella, niño, descubriendo olores, compartiendo juegos, haciendo amigos e inventando enemigos.

Frente a mi puerta, las casas se interrumpían y el sol, se colaba por ese hueco iluminando las fachadas que iban del 60 al 68. Ese gran solar -todavía no robado al campo- era cuartel general de lagartijas, perros, gatos y alguna que otra gallina desertada del corral de la señora Amparo.
Desde mi habitación, adivinaba el paso de los coches por las luces que se reflejaban deslizándose fugazmente por las paredes y el techo en penumbra; quise coger miles de veces aquella luz, que siempre me sorprendía con ventaja.
Calle de panas y boinas, delantales y alpargatas. Y barro, mucho barro que despiadadamente me dejaba la lluvia, para enfado de mi madre.

Sólo tengo tres fotos de aquella calle. En una de ellas se ve el solar, donde se interrumpían las casas, y mi abuela, con la colada repartida sobre el confiado arbusto; recibiendo gratis el Sol a través de linos, lanas y algodones. Yo, con ropa de ensuciar, miraba, que no veía, mientras me comía una yesca de pan con aceite y sal.


En otra, en brazos de mi madre, observaba el solar en busca de lagartijas, gatos, perros o alguna gallina.
Era una calle llena de corazones curiosos, de azulejos de Manises y  miles de sueños que nacían y morían cada año.

De la tercera foto... ni me acuerdo, ni he vuelto a saber de ella.

Más calles, incluso avenidas, en la Gran Vía de Gus y en la calle de la Cultura de Any.

20 de septiembre de 2011

La vieja Fe


Los blogs, son como la bitácora de a bordo en la que cuentas regularmente todo lo acontecido en este barco que es tu vida, y de la que uno es Capitán y Grumete al mismo tiempo.
Al menos esa fue la intención inicial. Pero este diario de plasmar en “intimidad” las cotidianeidades más sobresalientes, al final, se convierte en una arbitraria aportación de mensajes, reivindicaciones, informaciones de carácter general, relatos de ficción y algún que otro cuento en el que nos dibujamos de espalda para disimular.
Yo, lo he hecho y no sé si entonar el “mea culpa”  o simplemente pasar olímpicamente del tema, no sea, que los compromisos se conviertan en costumbres.

Hoy sin embargo, siento la necesidad, o al menos el gusto de contar en este seudo diario particular, una experiencia que me ha dejado totalmente descolocado.

Esta tarde he estado en Urgencias, en el Hospital La Fe de Valencia... No, el nuevo  no, el viejo, el de siempre. Ese, en el que acudíamos muy a pesar nuestro acompañando a alguno de nuestros hijos con una brecha en la cabeza, o siendo acompañados por alguno de ellos, porque se nos había disparado la tensión. Ese, en el que dábamos mil vueltas para aparcar el coche y que al final lo dejábamos encima de la acera. Ese, en el que la cola de admisiones daba casi una vuelta al pabellón central. Ese, en el que esperabas de pie horas y horas hasta que pillabas una silla donde pasar más horas y horas esperando con ansiedad creciente un chirriante altavoz que te señalara con el dedo liberador diciéndote: “familiares de...” Ese, en el que sabías a que hora de la tarde entrabas, pero no a que hora de la madrugada saldrías.

Bueno, pues en ese Hospital... en el viejo, en el de siempre, hoy, he estacionado en la puerta, me han atendido dos celadores, me han recepcionado, expedientado, acompañado, visitado, radiografiado, diagnosticado, medicado y recetado en menos de 30 minutos. Que podrían haber sido menos, si las dos únicas enfermeras que había, hubiesen dejado los detalles de la próxima boda de la duquesa de Alba para otro día (hay cosas, que no cambian)

No es tan mala la soledad del corredor de fondo, cuando las cosas suceden en silencio apacible, con celeridad y eficacia y sobre todo cuando te aseguran que lo tuyo, no es un desplazamiento de la prótesis de la cadera, (como temías) sino una ligera impotencia funcional, que se soluciona con unos días de reposo.

Así es que como la próxima cita es el 24 con ese extraño y caprichoso invento del Jueves-Sábado de GUS y ANY, con vuestro permiso, me voy a descansar.


8 de septiembre de 2011

Este jueves, relato. No se puede hacer más lento.


Así, es como lo recordaba él.

Con la última bocanada, el cigarrillo quedó herido de muerte. Las volutas de humo, se iluminaban al estrellarse con los rayos de luz que entraban por el único resquicio de aquella pequeña habitación de hotel.

Más lento, más lento... se repetía a si mismo, al tiempo que la palma de su mano acariciaba en círculos el erizado pezón de ella.
Más lento, más lento... recordaba haber oído, que tenía que mover su cuerpo en tan irrepetible situación.

La colilla, muerta al fin, derrumbó su ceniza sobre el cristal de la mesilla de noche. Olvidada, sólo había sido una puesta en escena más, de unos compartidos prolegómenos.

Más lento, más lento... su sexo, el de él, apuntaba con timidez iniciando una sutil penetración, de momento más sugerida que real.
Más lento, más lento... el de ella, encharcado, se abandonaba a su suerte, en un tiempo que volaba y se llenaba de deseos y placeres.

Así, lo recordaba ella. Aquella, que fue la primera vez de ambos.

31 de agosto de 2011

Este jueves, relato. Describir una fotografía.



Aún no son las dos de la madrugada, y ya empiezo a hablar solo.
Hace horas que por aquí no pasa un alma. El silencio me abraza y a veces se transforma en miedo y me atenaza... me pesa la guardia.
-¡Alto! ¿Quién va?...
Nadie, el viento o algún animal.

Ese coche... ¿dónde irá? Algún día me gustaría ir en uno, con mi familia, y conducir hasta el amanecer. Kilómetros devorando la noche y abrir los ojos en cualquier ciudad del norte del país... algún día. Son las cuatro, tengo sueño.

Ayer no fue un mal día, Claudia está contenta... creo que me quiere; hoy cuando acabe, le escribiré unas letras. Miro a todos lados con el rabillo del ojo, tengo que estar alerta, como dice el sargento: “anticiparse al enemigo”... pero ¿qué enemigo? Y en cualquier caso, estaría más preparado con un par de cafés entre pecho y espalda.

¡Mira, ya amanece! No recuerdo quien tiene que relevarme, pero a partir de ese momento todo será más fácil. Quiero confundirme con los madrugadores y descansar todavía un par de horas hasta el toque de diana. Entonces empezará de nuevo otro día.



25 de agosto de 2011

Este jueves, relato. "Los ciegos también escriben"


El doctor le quitó con esmerada delicadeza el vendaje que cubría sus ojos y después de una vida entre sombras, Juan conoció la luz.
Al regresar al pueblo, quiso ver por primera vez, el árbol en el que un día prometió amor eterno.
El corazón garabateado a tientas, lucía claro a pesar de sus peleas con el viento y la lluvia. Lo vio y la obviedad le decepcionó. Con tristeza cerró los ojos. Era mucho más corazón cuando lo adivinaba recorriéndolo con su índice. Mucho más suyo, cuando abrazado a su amada sentía el palpitar de ambos.
Desconcertado se preguntó, si aquel milagro había merecido la pena.

23 de agosto de 2011

Sentado, en la arena de la Bahía.



(Un viejo libreto y cuatro textos de antesdeayer)

Libro 1º
        Escucho a Rodolfo (Luciano Pavarotti), mientras suelta la mano de Mimí (Mirella Freni), quien yendo hacia atrás, encuentra una silla sobre la que se deja caer, abatida por la emoción…

“¿Chi son? Sono un poeta. Che cosa faccio? Scrivo.
E ¿come vivo? Vivo”.
(La Bohème. Acto Primero)

“Al caer la tarde entramos en Montevideo. No me apunté a la excursión. Achanté la mui y aguanté a bordo, que es lo sano. La chavala se puso de morro y me salió con que ella prefería no comer a perder la oportunidad de ver el Uruguay. La dije que bueno, pero ni intención. Ella porfió y yo acabé diciéndole que yo me visto por los pies y que acá y allá, en mi casa mando yo. Terminamos mal y se largo al camarote sin despedirse. A mí que me registren.
El sol tiene ya color de otoño. ¡Qué cosas! Retrasamos los relojes otra media hora. Mañana a la mañana en Buenos Aires. A lo que dicen ya no navegamos por el mar, sino por el río de la Plata. Si eso es un río, yo soy obispo. ¡No te giba! ¿Pero es que tiene uno cara de mamarse el dedo?”
(Miguel Delibes. Diario de un emigrante)


Libro 2º.
        Musetta (Sandra Pacetti), sentada, se dirige intencionadamente a Marcelo (Gino Quilico), que empieza nervioso a removerse en la silla de la terraza del café Momo…


“Quando men vo soletta per la via, 
la gente sosta e mira e la bellezza mia tutta
ricerca in me da capo a pie”...
(La Bohème. Acto Segundo)


“Camille se levantó y apagó la música.
-Tienes razón, no lo vamos a conseguir… Más vale que te largues… Pero déjame decirte un par de cosas antes de desearte buen viaje: la primera tiene que ver con los intelectuales, justamente… Es muy fácil descojonarse de ellos… Si, es tan fácil que te cagas… Muchas veces no son muy cachas y además no les gusta meterse con nadie… No les emocionan las demostraciones de fuerza, ni las medallas, ni los cochazos, así que es muy fácil… Basta con arrebatarles el libro de las manos, la guitarra, la pluma o la cámara de fotos, y ya no dan pie con bola, los muy  gilipollas… De hecho, es la primera cosa que suelen hacer los dictadores: romper gafas, quemar libros o prohibir conciertos, no les sale caro, y les puede evitar más de un problema más adelante… Pero déjame que te diga que si ser intelectual significa que a uno le gusta aprender, ser curioso, atento, admirar, emocionarse, tratar de comprender como funcionan las cosas e intentar irse a la cama un poco menos tonto que la víspera, entonces sí, reivindico mi condición totalmente: no sólo soy una intelectual, sino que además estoy orgullosa de serlo…”
(Juntos, nada más. Anna Gavalda)


Libro 3º
Mimí, tose entre sollozos, revelando su presencia a Rodolfo, que se lamentaba ante Marcelo. Al verla en tal estado, sorprendido, se acerca a ella invitándola a que se refugie en la taberna, donde, Musetta en un ambiente sofocante, se ríe y burla de Marcelo.


“¿Che?, !Mimí! ¿Tu qui? ¿M'hai sentito?
¿Ella dunque ascoltava?
Facile alla paura per nulla io m'arrovello.
¡Vien là nel tepor!
No, quel tanfo mi soffoca!
(La Bohème. Acto Tercero)


“…Pedimos un whisky con hielo y Perrier como aperitivo y, luego, vino tinto con una comida que apenas probamos. Chez Eux tenía un menú fijo, compuesto de exquisiteces que venían en unos cazos hondos, y nuestra mesa se fue llenando de patés, caracoles, ensaladas, pescados y carnes, que los sorprendidos camareros se iban llevando casi intactos para hacer sitio a una gran variedad de postres, uno bañado de chocolate hirviendo, sin entender por qué desairábamos todos esos manjares. Robert Arnoux me preguntó desde cuándo la conocía. Le mentí que sólo desde 1960 o 1961, en París, cuando pasó rumbo a Cuba, como una de las becadas del MIR para recibir entrenamiento guerrillero.
(Travesuras de la niña mala. Mario Vargas Llosa)


Libro 4º
       Mimí, recordaba su encuentro con Rodolfo aquella tarde de Navidad. Estaban a oscuras y su rubor no se apreciaba. Ahora, le susurraba aquellas mismas palabras al oído, pero presa de un espasmo de tos, extenuada, en silencio, se dejó caer sobre la cama…

“Che gelida manina...
Se la lasci riscaldar!...
Era buio e la man tu mi prendevi..."
(La Bohème. Acto cuatro)

"Era noche entrada,
mis vacaciones llegaban a su fin. Tenía que reconocer que habían pasado más
bien sin pena ni gloria. Algún amigo nuevo, alguna fiesta vieja. En fin, nada
que mereciese la pena. Bien es cierto, que yo tampoco ponía mucho de mi parte,
quería descansar y eso me predisponía en contra de aventuras incómodas, riesgos
innecesarios o desgastes emocionales de costosa reparación, me preguntaba si no
me estaba haciendo mayor. Apuré las últimas horas, para despedirme del lugar y
saludar por última vez a amigos y conocidos antes de mi regreso a mi global
mundo de mentiras, ruidos y contaminación.

        Macao cerraba al amanecer y decidí dejarlo para el final. Richard era mi amigo y quise quedarme con su compañía como último recuerdo. El local estaba lleno, fuera reinaba una tormentosa lluvia acompañada de fuerte aparato eléctrico. Me refugié en un hueco próximo a la barra, con un gesto salude a Sammy, la novia francesa de Richard, le hice señas de que tal y como avanzase entre la gente me acercaría a saludarlos, mientras tanto quedé durante unos minutos bloqueado, contemplando el espectáculo.

    Pasaba el tiempo y mi posición seguía siendo la misma, no avanzaba y me apetecía tomar una copa. Levanté el brazo junto a otros, y como pude le toque el hombro a una mujer que estaba de espaldas en primera línea:
-Señorita, por favor, me pide un Gin Tonic- Se volvió con desgana y con desgana asumió que total… un favor se le puede hacer hasta a un desconocido, asintió sin responder, lo que me hizo pensar que tendría Gin Tonic, pero no compañía.
Me acerqué como pude para recogerle la copa, al menos, era de agradecer su esfuerzo y pendiente de obsequiarle con la mejor de mis sonrisas, me apuré en dedicarle un comentario amable y agradecido, le cogí el combinado y tal y como me lo alcanzó por el aire, le susurre: “volando la copa del Amor, de las alas de un Ruiseñor”, ni que decir tiene que me arrepentí de inmediato de semejante cursilería. Pero ya estaba dicha y partir de ese momento, sólo quedaba esconder mi mirada cada vez que se cruzase con la suya durante el resto de la noche. Su mirada sí, que no su boca, que me atrajo especialmente y a la que perseguí con la vista el resto de la velada. 

        Era fácil localizarla entre la multitud, destacaba de la mayoría por una atractiva madurez dentro de un ajustado y sedoso vestido de color turrón oscuro, casi chocolate. La luz del Bar era justa y puntual, y a ella la adivinaba aprovechando el secuencial giro de algún foco en movimiento.
Esa situación, que generaba nuevas expectativas me gustó y me inquietó, me sentí vulnerable justo en el momento que menos tiempo tenía para reaccionar.

        Cesó el temporal y remitió la lluvia, y el personal buscó acomodo en la terraza que daba al oscuro mar, vi su cuerpo entallado luciendo provocadora sobre una de las barandillas, pero era tarde y la decisión ya estaba tomada, agotaría la velada con Richard y regresaría a Valencia a la mañana siguiente.

       Amaneció por el Peñón y me despedí de mis amigos. La vista de la playa era espectacular, repasaba mentalmente lo sucedido y el común denominador de todas las imágenes era Ella. Sus labios mermelada reclamados por los míos, su cuerpo enfundado en un papel de caramelo y aquella caricia que durante unos segundos mantuvieron mis manos con las suyas al recogerle la copa.

La reconocí paseando lentamente en dirección contraria y me acerqué a Ella, la salude y me saludó. Creo que me esperaba con la misma intuición y deseo que yo la buscaba. Nos temimos por un segundo, pero también creo que ambos asumimos aquella realidad que nos hizo bajar la guardia.

-¿Qué haces por aquí, Ruiseñor?- le dije
-Buscaba soledad- me respondió.
       La miré toda, y con un imprevisto descaro, le susurré al oído:
-Déjame que acaricie de nuevo tus manos, hoy, puedo ser yo tu soledad-“
(Alfredo, y su musa – Altea 2011)

A veces los reencuentros con un mar en sepia, son un refugio para perder el conocimiento y encontrar todo lo demás.